miércoles, 2 de noviembre de 2011

Latencia

[incluido en Ordalía, Col. Limón Partido, 2011.]

Dígase como corolario del espasmo

tállense los elementos reconstruyan
del instante al erario de gotas no se diga
nube el siniestro rostro de la nube
bocabajo gran tortuga el vientre
cuajado de gotas submarino se pudre
caparazón de sol y sombrilla
sombra abierta los muslos inflamados
solares en el centro de la presencia del pocillo
aluminio sea color de nube

un rayo debiera ser en todo caso frío

en el diámetro del agua que vira
y resopla recalcando su fisonomía
de toro bajo el signo de la pereza
direcciona su rehilete de fuego perro
de caza en el aluminio donde el agua
anida

adopta posturas de espejo desdoblado
guarda en el centro del agua los rostros
de Narciso como una baraja
la repartición sería un nombre las sílabas
de un nombre gotas o latido
en el borde labial una
fricativa sonora ronronea
infunde su rabioso rumor de sales
el centro del agua se desaloja

corazón en el centro de la boca
adormecida por rozamiento y casi
hostigada por el peso del aire
en su obstinada besadora la boca va
la noche fue la conquista de tu cintura

en el centro de estas palabras
vive un tú absorbido margen

incrustado en lo fijo de lo real a
lo oral un agua o lo luminoso lubricante
en la punta del espasmo
rumor de agua hirviendo
en parsimonia sobre la parrilla
aluminio lo irradiante una mano
remueve la palabra agua
la mano la falange irisada
de la flamita que se entrega a su urgencia
rozadura y frotación rozadura
y frotación
lo que hierve estamos

haciendo té
haciéndote

ángulo solar que aviva los reflejos
sobre la postura del aluminio dos
tazas que permanecen una en
lo visible y otra en los brillos
que imprimen su forma dúctil
en las paredes de la cocina

lo humeante no se destrenza
permanece escondido en lo revuelto
de la turbulencia en el fondo

de la mujer la turbulencia

irreductible a la imantación del número
turbulente no se reduce a trazos
no se deja capturar lo humeante
lo mujer del humo
lo vulnerado del ciervo
asomado en el borde trémulo del
agua que se recupera lo palatal
asume resonancia lumbre látigo
de lumbre disfrazado de su radiación
apenas conmueve lo unitario
del agua su bloque conciso
penetra y desentrama propone
conversación y un seguimiento
multitudinario entra en Versalles
ese rumor enmascarado del agua
en rozadura y frotación

y rozadura hasta evadir su forma
la dura rosa rota en el fondo del agua
galaxia que se abre de brazos
desde el fondo de la flor
loto su congelado pétalo perdiz
de humo se decide al influjo de la lumbre
rosa se rompe en rosas
en el centro rizoma del agua
y lo humeante latente se bate
desde la presencia que lo antecedió
antigüedad del agua
evidencia de sus tambores
en el cruce del agua vuelta trizadura
agua que muestra el reverso del agua
o vientre de mujer que ya
es decir bastante

asumir que la mujer si brota
brota de sí misma de lo manantial
de su sexo hace brotar mundos

laten ya los mundos posibles
en el centro de girasol plantado
en su vientre donde los elementos
se tallan reconstruyen un argumento
impreciso horno de mundos
abordemos lo semejante esclarecido
frente a la imagen del agua
que dejamos evaporando resistencias
mundos de lo humeante atacando
frágiles fugaces erupciones
la temperatura es el cincel
que corrompe la ambigüedad de la pureza
definiendo ya la nota de ternura
o salvaje aleteo de mariposas transparentes
de abejas enloquecidas
en el fondo centro rizoma del agua
agua tomada ciudadela por el puño
del aluminio que la enturbia
le infunde su invertebrada respiración
en sístole de lo cálido diástole
que bese el labio bebedor

lo que se deja hervir retorna
materia para el labio abordaje
transplante de la turbulencia
de lo feral del fuego en la parrillita
al vientre que va aceptando
las condiciones de la tibieza

inmolará
reparará
consumirá

su estado nada de lo que no sea ahora
quedará
de su rabioso esa agua crispándose en laberintos
en el fondo no parará
chupará la lengua erizada
para rendir su calor armas de los vencidos
prolongará lo remolinoso aún
del agua sobre el fuego
que la perilla ha sofocado
hacia la bolsita de infusión
la porcelana servirá

para definir la ruta amarilla
del té negro trenza o brazo
que inventan la trama visceral
lo reconquistado del color invadida
transparencia alentado por la matriz
del calor y fiera para resolverse
en aliento de bergamota
y trazo del puente necesario
para lo nupcial del labio
que recae en su obsesión simbolizante
beso y la tibia taza mientras
el aluminio retiene la memoria
solar del temperamento de la flama
contenido un corazón
en la punta de la boca
como una palabra que se olvida
se quiere recordable pero sus fragmentadas
cuerdas persisten despeinadas sobre sí
mismas una palabra que no se deja
precisar en el borde de la lengua
balbuceo amenaza de caer pesadamente
en lo grosero del sinónimo
el riesgo siempre es confundir
lo brutal del golpe de calor
con lo civilizado del azúcar
su nombre dulce majestuoso
de jeque niño reencarnará
precisamos nuevamente el apoyo
de la imagen del girasol hembra
que preserve elacionado el grumo
de cristal con la ruina del hervor
que al relajarse confirme cabriolas
de humo a modo de bandera
victoria temporal sobre el territorio
de la reverberación
humo es su sentido
de lo sonoro a lo cálido cristal
como barco de guerra cediendo
su cargamento tropical a los piratas
hervidumbre serán
nuevamente los descansados muslos

largos en su animala que se deja
recorrer de reanudarse no habrá
lo metafórico que oculte la corriente
desplomada será necesaria la vuelta
a su estado transparente así
confrontada con la rigidez del sexo
que escinde como la gota de fuego
la solidez del agua
buscando la concavidad absorbido margen
no temeremos el regusto pornográfico
al intentar estos acercamientos
la reconstrucción de sostenida
vigilancia nos compele reconocimiento
del rito de la atención nos hundiremos
ahí partiremos la batiente del parto

hasta el centro rizoma o manzana
que se deja conocer

lo urgente será el desnacimiento
como quien arroja su relato al fuego
para dejarse Camellia sinensis

disolver.

Beber también los poemas invisibles, latiendo.

1 comentario :

  1. Desbordó el lenguaje. "Un rayo debiera ser en todo caso frío". Hermoso.

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