jueves, 4 de septiembre de 2014

Instrucciones para masturbarse en público: la flexión Literal

Publicado originalmente en el número 7 de la revista Avispero, de Oaxaca, y lleva una dedicatoria secreta para Los amigos de César Aira. Bonus track: una entrevista con Germán García.

Si el poema es la crítica del idioma desde el interior del idioma, la flexión literal, el dispositivo formal que ordena la escritura de la revista argentina (y sólo aparentemente anónima) Literal podría leerse como la poética de una subjetividad plenamente responsable de lo que se propone al pactar con un texto, al menos en su contingencia histórica, pues las olas que dejó Narciso bailando sobre el agua no se han disipado.
La militancia contra el realismo, sin embargo, no lleva a los miembros de Literal a rechazar toda la producción literaria de la Argentina, y se reconocen en deuda frente a Macedonio, frente a Girondo, frente a Borges, en ese orden, y frente a unos pocos argentinos más encabezados por Witold Gombrowicz (de quien tradujeron Ferdydurke, también, colectivamente). Argentinos por nacimiento o accidente, como ellos mismos, muestran la sombra de su pasaporte perdido, el poema:
Hay que cuidar la relación del doble con
el cuerpo.
Tantos, por perder el doble,
sin nada se quedaron, como la intención
de decir, o con esa intención. [...]
Sin desesperaciones por el gasto,
hasta cuidar incluso el gesto:
el terror nace, pare cuando se pega un salto violento
hacia atrás y él, doble, no está
(¡oh, te quiero ver!).[1]
El pacto en Literal será, pues, con el texto y desde el texto, más allá de la nacionalidad. La palabra, dicen, pacta en el texto de dos maneras: el pacto literario, tradicional, donde un autor firma sus textos y los renglones cortados en versos son, sin más, poemas; y el pacto o flexión literal, la que nos ocupa, donde el texto existe en la medida en que el autor se ha retirado y el texto puede hablar por sí mismo, para defenderse o hundirse. Desaparición del nombre del autor como condición de posibilidad del inconsciente del texto.
Borrar el nombre del autor de un texto es borrar el nombre propio del paredón de la historia, es desautorizar su reproducción en el comercio de los prestigios y los cuerpos. Coro griego, los culpables de la gozosa hybris fueron, entre otros, German García (aka Leopoldo Fernández), Osvaldo Lamborghini, Guzmán y Lorenzo Quinteros, Jorge Quiroga, Ricardo Zelarrayán, Josefina Ludmer y otros colaboradores como Tamara Kamenszain, Martín Micharvegas, Eduardo Russo (¿el Russo que aparece disfrazado de sí mismo en La ciudad ausente de Ricardo Piglia?) y María Moreno, entre otros y otras que cedieron la autoría en favor de una comunalidad desapropiada.
Decir que Literal se trató meramente de una apuesta de creación y crítica colectiva, sería mezquino; decir que fue una vanguardia, sería traicionar la sutil ironía que los conduce. Porque si el lenguaje en Literalpuede parecer abigarrado, vago, disperso o demasiado abstracto, es porque el lector sigue buscando una estructura de significación que le restablezca la paz de los sentidos familiares. Al pan, pan, dicen. A la vanguardia, eso mismo. No hay afuera del texto, dice Derrida, desde dentro. A imagen del gesto deconstructivista y semejanza de la supresión colectiva del nombre de los colaboradores en Stilicet —dirigida, qué remedio, por Jacques Lacan—, Literal desconoció la frontera convencional de los géneros literarios, y durante sus cuatro años de vida y tres números, del año 73 al 77 del siglo xx, encontró, entre otras cosas, el hueco fundante de la argentinidad en la literalización / escenificación y puesta en marcha de la obsesión literaria por el doble, es decir, por la cosa y su sombra, haciendo responsable al lenguaje —y al lector— de su significación.

Los argentinos estamos acostumbrados, hemos leído a nuestros escritores con verdadera pasión, hemos llegado a buscar en ellos los signos distintivos de la argentinidad. Nada. (…) Cada uno de ellos era el doble de algún otro.[2]

¿Hemos dicho argentinidad? ¿No habíamos acordado dejarla fuera? He ahí otra abstracción engorrosa: la nacionalidad, que interesa no al lenguaje sino al poder, el cual asegura así la reproducción de una de las estructuras necesarias para sostener la suprema ficción del Estado. El lenguaje crea la realidad del poder; es ese poder precisamente lo que se pone en duda al hacer que la escritura re-flexione sobre sí misma, se piense otra, extranjera en todas partes; riesgo: vértigo de Narciso, enamorado de sí mismo y de su sombra. Evitar el riesgo, sin embargo, es perpetuar el lenguaje del poder, dejarlo intacto, Argentino Daneri masturbando su efigie; así, travestida la voz en coro, pactarán que la literatura es posible porque larealidad es imposible (p. 23).
Si el tema de los años posteriores a la dictadura será el exilio, Literal en su anonimato preconiza el silencio de los desaparecidos y los presos políticos al extraviar la lista de los insurgentes. Toda revista literaria, a su modo, es una conspiración. O una orgía. “Lo que nos unía era una actitud que negaba la ideologías del boom, el populismo/ realismo que nos parecía que debíamos evitar porque, entre otras cosas, nos aburrían desmedidamente”, ha dicho Jorge Quiroga[3] sobre los avatares reales del colectivo autor anónimo.
No podemos olvidar que a principios de los 70 la literatura y el pensamiento fueron campos de batalla de la ideología, y muchas veces sus rehenes. Recordemos el realismos socialista; temblemos de horror. Si la ideología informa, entonces como ahora en tanto lenguaje, a la realidad, una literatura que se pregunta por sus propias condiciones de posibilidad constituye un gesto de ruptura en la forma de un metalenguaje incapaz de tratar al lenguaje del poder sino desde una profunda y bien fundada sospecha. El nombre que se desdibuja, pero no desaparece literalmente, es Cortázar.
La clave de muchos textos (o del gran texto publicado en los tres números de la revista) reside en que el lector se mueva con cierta soltura por la jerga psicoanalítica, por la lingüística de Coseriu, por los chismes de los semiólogos de moda a finales de los 60 y por la lectura de los escritores de la generación del 68 francés, jurando tres veces antes del alba no haber oído sino de pasada el nombre de Jean-Paul Sartre. Cada texto exige su propio pacto de lectura; cada texto construye a su lector. Teoría de la realidad desde el poema; poema despierto, pensando. Aquí nuevamente la sombra de Borges: asumir que el lector siempre sabe más que nosotros. Tal vez la muerte del referente que pretendían en sus páginas no fue llevado a su extremo conceptual (¿cómo se leería un texto así, podría leerse del todo?), en tanto que el metarreferente teórico moviliza el código de significación sin cancelarlo. En el fondo de todo esto huele a panadería. Malabar de saberes, vértigo de los lenguajes especializados que se erotizan, teórico tocarse. O tal vez su juego es otro: el género literario en Literal opera como parodia o recurso de sí mismo, o para evidenciar la coartada fundamental de la escenificación en la página de esas prosas cortadas, coartadas en verso, que sólo por convención cuántas veces llamamos poemas. El objetivo de Literal, leído como poema y como acto terrorista, si no hay más remedio que destilarlo, sería oponer a la retórica de la literatura la flexión de una palabra puesta contra sí misma: sabotaje del espejo.
La “condescendencia” e “ininteligibilidad” que algunos críticos señalaron en el proyecto con nombres, entre otros, de “masturbación intelectual” (ya nos ocuparemos de esos roces en un momento), es la ineptitud, el pasivo acatamiento que ellos mismos exigen de sus lectores.  ¡Asumen que la realidad puede meterse en un texto sin pérdida! En el mercado llevarán la palabra pan, metido en la palabra bolsa. Acostumbrados a ver el texto como mordaza, les extraña que el texto dude, y de que su autor no conozca de él todas las respuestas.
La flexión literal es una operación tan simple que incluso un paisano como Sancho Panza puede aplicarla sin un doctorado en teoría crítica. Así, cuando Sancho ironiza, es decir, asume literalmente las expresiones figuradas, afectadas, metafóricas, en suma, literarias, de don Quijote, está cuestionando la autoridad de su discurso, mientras Quijote cree que lo que se cuestiona es su autoridad.
Si don Quijote dice:
—Eso haré yo… de muy buen grado y de mejor talante…Sancho devuelve un reflejo distorsionado, una (re)flexión literal:Eso no haré yo… ni de malo ni de buen talante, en ninguna manera…[4]
“Yo mismo soy literatura. Soy mis historias”, decía Kafka, ese Quijote. Borges, otro para quien la literatura no es un switch que se apaga cuando uno pretende “hablar normalmente”, afirma que una de las “obras visibles” de la fácilmente enumerable obra de Pierre Menard consistía en:
una monografía sobre la posibilidad de construir un vocabulario poético de conceptos que no fueran sinónimos o perífrasis de los que informan el lenguaje común, sino ‘objetos ideales creados por una convención y esencialmente destinados a las necesidades poéticas’. (“Pierre Menard, autor del Quijote.”)
Esa promesa de obra ausente anima a-la-así-llamada generación Literal a literalizar la literatura, colocándolos como alumnos de Pierre Menard y de Monsieur Teste, no de Jorge Luis Borges ni de Paul Valéry. Si la crítica y la teoría literaria, para pensar su objeto de estudio, deben echar mano de los lenguajes especializados de otras disciplinas, una improbable ciencia de la literatura (uno de cuyos exponentes posibles es Literal) se tomaría a sí misma como objeto y sujeto. A la crítica como ordalía, presentarle la mano abierta, dispuesta a la quemadura: el vacío de la mano desarmada: mano del masturbador, juego de manos entre la realidad y su sospecha:
 Hablando de cualquier cosa decimos la realidad, porque cuando hablamos sobre la realidad decimos otra cosa. No hay nada más determinante y vacío que la forma que nos atrae en un objeto erótico; toda represión formal muestra que esta atracción misteriosa resulta bastante insoportable. ‘Masturbación (intelectual)’, se dice —como si alguien pudiese masturbarse por lo que tiene la realidad, en vez de hacerlo por lo que en realidad le falta. (…) El periodista que cambia un sueldo por palabras que remiten a una realidad reconocida por otros, pareciera no haberse masturbado nunca. (pp.23-4.)


[1] Osvaldo Lamborghini, Poemas 1960-1985, Buenos Aires, Sudamericana, 2004. Lamborghini fue el único poeta del grupo, si entendemos “versificador” donde se lee “poeta”, puesto que considero que la intervención gremial sobre el lenguaje que la revista propone los agrupa precisamente por la cercanía y convivencia de sus apuestas sobre y desde el discurso.
[2] Literal 1973-1977, comp. Héctor Libertella, Buenos Aires, Santiago Arcos editor, 2002. p. 26. Las citas dentro de este artículo donde se consigne la página provienen de esta edición, a menos que se indique lo contrario. Su autor no será nombrado, pues es parte del juego, aunque la cita anterior fue escrita por el señor que responde al nombre de Germán García y que bajo ninguna circunstancia debemos confundir con El Autor.
[3] “Los ’70 lado B”, Jorge Quiroga, Página /12, 5 de junio de 2011. Versión electrónica: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-4297-2011-06-05.html
[4] Miguel de Cervantes Saavedra, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha: edición conmemorativa del IV centenario. RAE, Madrid, 2004. p. 855.

miércoles, 27 de agosto de 2014

El mapa de mi memoria

Botella de Klein (Museo de la Literatura Ninja)

1.

hoy recordé cómo recordar recordé la voz, la
posibilidad de la voz que es mía pero primero es bosque,
bosquejo sin yo joya del yo recordé que el vos no es yo
el tú no es yo, el él y el ella no es yo recordé que con todo
el que narra es el que conversa, y en otro tiempo
yo --por darme a entender de algún modo-- he sido
el que conversaba sin tregua, porque los poemas
son conversaciones que nunca hemos tenido recordé
el sol, grandísimo en la ventana mientras me dormía
entre los brazos de mi madre, cuando mi madre
era tan grande como el sol pero más abrazadora
habrá sido otro el yo dormido, el sonámbulo
zumbido del zombi abriéndose paso en el mundo
a fuerza de monosílabos arrancados con tortura,
dura lo recordado apenas un instante, pero no
se necesita más que un instante a la vez

2.

hoy recordé que para recordar algo necesitaba saberlo
previamente, consultar al susurro como un oráculo, un forastero
que habla nuestra lengua materna, porque todos
nuestros amigos fueron extranjeros también
de su propio idioma: sentí que la tenía
entre mis brazos, como esta mañana que despertamos
tarde y ella tenía que tomar un avión pero no la dejé salir
sin mancharla minuciosamente con mis besos adiós, recordé
la mañana en que regresaba de otro cuerpo y otros brazos
--el sol de los enfermos (blanco cíclope) y de los borrachos--
pensando en ella recordé que una vez le dije
estoy enamorado de ti, y de tu memoria
porque era cierto: recordé que no hay altar
para el olvido.

3.

leer no era sino tomar prestada la voz del otro para narrarnos
lo que hemos sido un dictado de carne encuadernado blanqueado
dejado en los puros huesos, libro abrazado enteramente
a sí mismo bosque despierto:recordé el crepitar de los pájaros
que me expulso de los oídos cada mañana como moscas
nerviosas meditabundas sobrevolando un soberbio
trozo de mierda entre los árboles recordé
cuanto llegué incluso a odiar la palabra pajaros
y también el impulso violento
de la escritura su coz de plumas el culatazo de las palabras
como repartida carne del dios de hoy, del recién
nacido, cómo se me volvió molesto dejar de escribir
por un momento para poner atención a los pájaros
que damos desde siempre ya por leídos

4.

recordé que la única vez que hablé con mi abuela
le pregunté quiénes fueron tus padres y quienes tus abuelos
y de dónde vino mi lengua del polvo me dijo supongo
que del polvo de abajo de las piedras, del polvillo que deja
el polvo tras su abrazo de polvo, del prevenir el hambre
comiendo piedras venimos nuestro país se llama
una piedra entre los labios un vaso de tierra de panteón
para enterrar la sed y las preguntas y recordé
que siempre me pareció indolente esta genealogía forzada
esta subversión de la evolución
alternativa no del reptil al ave al hombre al dios al hombre,
sino del polvo de los hombres disperso en las edades recordé
que en su idioma sencillo tal vez dijo mira mira qué
bonitos y gordos van a estar los higos este año negros
de tan dulces, contenta porque el volcán no le secó
finalmente la higuera ni la granada ese bombardeo
de piñata feliz o sexo grave que el viento desmorona
se parece a nosotros cuando salíamos de las piedras

5.

pasa que tengo una pereza profunda por redactar cosmogonías:
existen muchas, algunas incluso muy buenas la mía
sería un estornudo a lo más o habría terminado
como una película que conoces antes de haber sido filmada
la decoración del tiempo no la dejaría así tan
a la carrera escapando como un ladrón
en medio de la noche, inventaría un tiempo
donde entrara como por su casa el olvido
y que no fuera como este olvido
hecho groseramente de tiempo; por la parte
del espacio, francamente no sabría cómo resolverlo
nada que decir a los inversionistas del juicio final
de aquí hasta donde alcanza la vista (del Hubble)
todo eran estepas inacabables de nada y tizne
y brasa pura para que pastaran las diosas germinales
y puro hacer acrobacias con el ser para dejar de ser
puro y era volverse otra cosa mezclada y sobre todo
horizontes para que escaparan los incendios
despavoridos bajo el cuchillo que cayó de un cielo
más cielo que el de la noche y de la noche
brotaron las esquirlas fecundas del arma
--y cuando le preguntaron quién había sido
dijo Nadie para sacarse la culpa de encima
o dijo Nadie porque los cuchillos tienen ojos
o Nadie
simplemente porque no se le había ocurrido
preguntarse quién era, seriamente.


martes, 12 de agosto de 2014

Soñar Alacranes

Publicado originalmente en el Periódico de Poesía, No. 56 Febrero del 2013


1.

Corona de horror, una mano
de espinas engarzada. Los objetos,
el propio sonido de mis pasos
se han cubierto de veneno;
un alacrán es la promesa
—¿la sombra?—
del alacrán que todavía no vemos:
de su presencia siempre doble.

2.

Flor armada,
vas nadando sobre una pulida
corriente de aire —mentira
que Dios no dé alas a los alacranes:
te he visto salir volando
en posición rasante
rumbo a la baja frescura de las esquinas
donde el polvo de los fantasmas
inútilmente se acumula.

3.

El movimiento de los alacranes,
su rumor evaporado, sospecho,
es lo que los vuelve perturbadores;
estáticos
sería fácil confundirlos
con joyas o rocas
de enconada belleza
(un alacrán es también,
claro, la metáfora
de un hombre cruel,
de una madre pariendo.)

Su movimiento, ese baile
de espadas en retirada
es también la dulce cortesía
de las criaturas hechas
para matar. Su grácil
soberbia ambulante.

4. 

El miedo a los alacranes
se comprende: una terrible fama,
un veneno visual precede el asombro
de su aparición, contagio
de la vista, picadura hechizada.

Cauto rigor de pusilánimes mamíferos:
valiente evolución de escobas,
pinzas, rotundos zapatazos del baile
de la cobardía sobre sus frágiles armaduras,
fraguadas en espanto y la flexible
tela de las pesadillas.

5.

Emperador derrotado, nunca languidez
dijo mejor la leve ira que desprende
desde el vaso de alcohol
tu cuerpo exánime.

¿Pero cómo mato al otro, al doble,
a ese alacrán secreto que siempre
va más rápido que mis ojos lentos,
guarecido entre los libros y las lámparas,
habitante de las grietas y la frescura, 
máquina de guerra, asolador
de los grillos, el que en sueños cuenta 
las sílabas de un poema negro
al compás de su andadura veloz, caballero
andante de las breves visiones, cómo
atreverme a pronunciar la palabra
aguijón
sin atajar un grito en la garganta?

viernes, 27 de junio de 2014

7 apuntes sobre la voz

1.

La única lengua nativa es la voz.

2.

Todos tenemos voz antes de tener idioma.

3.

Todos nacimos de un grito. El que no grita, muere; es como un árbol que se seca de tan quieto.

4.

Lo que nos ocurre, ocurre en nuestra voz. Cuando esa voz se nos rebela, cuando la autoridad de nuestras emociones queda en disputa, decimos que estamos "fuera de nosotros".

4.1

El canto, el llanto, la imprecación, el gemido, la húmeda sílaba del orgasmo son nuestra voz empleada por otro.

4.2

Todas las operaciones anteriores se realizan con la misma brutal eficacia en un idioma como en cualquier otro.

5.

Imagino que el hombre viejo sigue oyendo en el fondo de su risa la risa que aprendió a imitar de sí mismo; el gesto preciso que produce su alegría, que la escenifica, a la que ha sido (no digamos máscara) fiel durante tanto tiempo.

5.1

Ocurre lo mismo con todas las operaciones de la voz: su espontaneidad convocada a voluntad crea ese margen de sombra que llamamos "personalidad". Una máscara hecha con las facciones de nosotros mismos que hemos aprendido a imitar.

6.

Pensamos con nuestra voz, en nuestra voz. Pero nuestra voz nunca es más nuestra que cualquier fenómeno natural que vemos (lluvia, tormenta eléctrica, la primavera) a través de la ventana.

6.1

Nuestra voz es una fuerza de la naturaleza en estado doméstico, pero nunca domesticado.

7.

Nuestra voz es el aliado inestimable que nos traiciona --que nos abandona, cuya ausencia nos interrumpe, nos corta el lazo con nosotros mismos, nos deja perplejos-- en los momentos más inoportunos. La voz es sobre todo un polizón que amenaza con sublevarse.



Grita y sabrás quién eres.


lunes, 9 de junio de 2014

Cuatro versiones de Ander Monson

Estos poemas aparecieron publicados originalmente en el número de noviembre del 2013 de la revista Tierra Adentro.

Sobre el basketball

El espacio es el mismo en Arizona,supongo, que en Michigan o en Ames, Iowa,luciérnagas indiferentes a los pases aéreos,enmarcadas por el altísimo emparrillado de maíz,
listos para ser despanojados por la blancaestupidez sin camisa. Ahí está la llanura en particular,y también están otros paisajesdivididos y subdivididos, trazados
en cuadrícula por los caminos. Aquí terminael cuadriculado en montaña y más alláaún otra llanura, luego otra montaña, arrugade la geología, la tierra moviéndose lentamente
contra sí misma. Supongoque habrán vacío y calor en cualquier parteque las produzcas, el aliento de perros jadeantesapestando hasta tu balcón,
el mundo, o tú, haciendo un bloqueo(nunca estás seguro cuál de los dos)del asfalto por la calle que lleva a la canasta,un agujero entre otros, ninguno por llenar.
El silencio dice: aquí estás y para siempreserás indigno. Tu blancura es suficientementeobvia para todos. Tu inhabilidadpara cualquier cosa ahora lo es todo.
¿O es eso demasiado? ¿No es por elloque es importante? Este impulso masculinohaciendo eco al oscurecer, repitiéndose, un gritoy luego sólo el calor de las luces. No es suficiente
decir que este no es tu juego,tu mundo, el que merezcas elogioso cualquier otra insignia de respeto. Puedesdemostrárselos después en los videojuegos, o en tu
Tandy de pantalla ámbar, la computadora menos sexyque se pueda concebir entre las compatibles con IBM,con Jordan vs. Bird: One on One.Es 1988. Probablemente eres un cretino.
El mundo está poblado de cretinoscomo tú y como esos otros chicos.Búscalos en la Wikipedia. Podríasescucharlos a través de la pantalla, calle arriba,
playeras y shorts y pieles lamentables, golpe huecode pisadas sobre el asfalto, jugando unocontra uno o media cancha con los amigosque no seguirán siendo amigos por mucho tiempo,
una tragedia minúscula, una amenaza para preocuparse,se desteje, sigue buscando pases, por el maízy luego por la guerra, tus años de fracaso y terror,y luego de eso a los campos, que se alejan.

Sermón: encriptado

Luego de pasar por la cajaque bate nuestro texto en revueltas tiras de dígitos—el velo que nos separa de nuestros secretoscomo sangrías, magnético en todos nuestros discos durosy zip disks, hemos hallado nuestro caminohacia el fondo de la pila. Amigos, consideren estouna instrucción para irse a casa y limpiarsus mezcladores, borrar el caché de su Internet Explorer,y expulsar las cookies del navegador como una enfermedadhacia la majestad de la trituradora o el basurero.No necesitamos mantener estas cosas cerca de nosotros;ellas no son nuestros nombres ni las direccionespor las que la luz podría hallar su camino hasta nosotros.
No hay centros de rehabilitación para el pecado.No habrá sonrisitas entre la multitud.No hay una tierra más allá de esta cuandola pantalla se ha vaciado y nuestras vidas han sidodesprendidas como una telaraña de los helechos,desenredándose.
Contén tu risa y la hemorragia de tus heridas.
Lo que necesitamos aquí es un torniquetepara detener la ingesta diaria de informacióno calcio en forma de leche.
Deshazte de tus Porciones de Ingesta Diaria Recomendada para los Estados Unidos.
Lo que necesitamos es reducir las muertes accidentalesde polizones en los vuelos transatlánticos demasiado largos.
Pensemos en la parábola del hombreque trata de esconderse en el huecodentro del cual el tren de aterrizaje del Airbus A320de Amsterdam rumbo a Nueva York cerrará.
Consideremos la configuración de las constelaciones que hemos formadoentre las estrellas.
No habrá más carraspera.
Habrá compre uno lleve otro gratis en el más allá.
Habrá galaxias colapsando por cada uno de los presentesen la limpieza después de la fiesta, después de la graduación, en el más alládel más allá de la celebración.
Tomemos un no como respuesta sólo esta vez.
Deshagámonos de toda la colectivaloción para después de afeitar de nuestros esposos en el excusadoo en el fregadero.
Lloremos por todos aquellos que nos han dejado por culturas más cálidaso por otras parejas, más jóvenes.
Lloremos por los pretendientes al trono, esas otras bolasde pintura o cordel o ligas elásticas o cualquier cosa que se pueda enrollar,esos miles de heroicos leñadores esparcidos por el medio oeste,atados de tristeza, atados con historias.
Lloremos por aquellos cuyas contraseñas son el nombre de sus mascotaso su apellido de solteras, o cualquier otra cosa demasiado fácil de adivinar,como las palabras del diccionario.
Hallemos nuestro camino de vuelta a la luz que aún nos espere.

Pensé que su muerte me dejaría preñado, no vacío como una tumba

Escarcha en vidrio ensangrentado, círculo de sal en una margarita.
Lee sobre cómo hacer rescates. Sellos y cómo romperlos.
Deja que esa máquina se enfurruñe hasta primavera, cuando sea barato subirla. Ahora, sin embargo,debemos subir el cuerpo para que pueda ser enterrado como un juguete en una trama acalorada.
Traje de buzo, aleja el frío y el tacto del entramado de la piel.
Traje de buzo, guárdame dentro, no dejes que me rompa.
Agua, cadáver & techo de hielo, permite que tu luz baje como cascada por las grietas, que ilumine a través de los agujeros.
El último baile bajo el agua con Liz.
Bajando para sacarla en su Atlantis de hueso y vidrio, iluminado indirectamente por el reflejo, desde la izquierda.No salgas a la superficie indiferente.
Liz mi X mi otra lengua.
Soñé con operaciones, la resucitación cardiopulmonar y boca a boca, el diezmo del aliento y el escupir de vuelta a la vida.
Soñé con ser capaz de soñar otra vez.Soñé que era capaz de actuar.

Arde, arde

Arde por X, por la pérdida, por el arder mismo,por el mantra que se repite/se balancea como una campanaen una jaula en la torre que no ha sido aceitadadurante horas pero sigue repicando,enalteciendo a su fabricante, enalteciendo el movimiento del airea través de la ventana que parece una cruz.
Haz que arda la pared que nos separa del río.
Haz que arda el signo de alto que impide que los autos se agolpen en la intersección.
Deja que la gracia del fuego se lo lleve todo y lo convierta en combustible y cenizay en olor carbonizado que se moverá en el airedurante años antes de asentarse.Haz que arda el establo aplastado bajo la nievecuando esta se derrita y se seque lo suficientepara que prenda sin problemas.
Redúcelo a ruinas, base de anotación para las ardillasque dejan rastros de puntadas en la escarcha de nieveluego que el sol la dejara crocante a enfriar.
Resta eso de X,del hueco en el hielo sobre la piel del lago,de la cicatriz dejada por el rescate,
Sustrae esto del sustrato y de las relucientes masas de rocaque merodean justo bajo la superficieque ya no dejarán ganancias para las minasy las compañías que emplean a los hombresque ennegrecen sus pulmones por ellas durante el día.

lunes, 2 de junio de 2014

La novela entre paréntesis

Arqueros japoneses, circa 1860. (Archivo de la Literatura Ninja.)


, Escribo en mi cuaderno "La novela es un trabajo de medio tiempo." Me detengo. Examino la frase como una mariposa de colores imposibles, maravillosos. ¿Cómo estoy tan seguro de eso? ¿Con qué evidencias cuento para asegurarlo? Las preguntas se multiplican: enjambre en torno al panal. El panal dice trabajo. Mi panal es de miel, escribir es dulce, duro pero dulce. Soy todas las abejas del panal, llevando carretadas de néctar de regreso a su libro, es decir, a su página, ahí donde estoy aunque no esté. Necesito darle espacio, renunciar parcialmente a ella, como a una mujer demasiado demandante. Necesito, como se dice, darme un break. Necesito abrir un paréntesis, aquí. 

, (

, No hay afuera del libro en el que se trabaja. Puedo distraerme, leer un poco, ver películas, estar con mi familia. Pero una parte de mí está encerrado en el libro; llevo a cuestas un zoológico de monstruosidades, quiero decir, de preguntas sin respuesta; de urgencias; de pendientes; de alarmas chirriando; de plazos agotándose como fichas de dominó. 

, Llevo a cuestas un laberinto poblado de minotauros y de toros corrientes. Ya no hago diferencias entre ellos. Un ser que escribe es el héroe y el monstruo, depredadores de sí mismos. Soy un circuito de caza, soy la flecha que se dispara y se aloja en la espalda del arquero. 

, Tania dice: "el proceso de escritura terminó. Ahora sigue el proceso de edición", sentencia. Ya lo escribiste todo, ahora hay que ponerlo en orden. El montón de hojas se ve amenazante en esa repisa donde lo hemos dejado reposar una semana, por lo menos. Cuartillas en cuarentena, unas 200. Vine al blog para esconderme de ellas, para que no me busquen, para que no me confundan con un minotauro y me tiren flechas. Escribo esto: miro el marmotreto de mi primera novela: un laberinto vertical, de varios pisos, como un centro comercial, como un Neotemplo en ruinas.

, Comentarios de Tania: reduce personajes, quédate con los imprescindibles. Ese fue el último trabajo del viernes: estos personajes sirven; estos no. Estos viven, estos mueren. Pequeño dios de los post-its, agrupé a los sobrevivientes en un grupo reducido y me despedí de los prescindibles. Los pongo en una pecera con forma de paréntesis: los pongo en suspensión, en criogenia, en un recién inaugurado Museo/Archivo de los Personajes Prescindibles. Más comentarios: haz una escaleta, que te quede claro quién habla a cada momento, así como el espacio donde transcurre la acción. Sólo a través de la lectura de Tania el libro se disfrazó de novela; ella lo recorrió de palmo a palmo y evidenció sus fallas y sus fortalezas. Yo no tengo derecho a esa lectura: todo repaso es corrección, es hambre de autoría, es enmendar con los ojos. Las curvas del laberinto se multiplican con cada lectura. También esas lecturas hay que meterlas en un paréntesis, en una bolsa transparente a donde van los pensamientos alacrán, los pensamientos arañas y monstruos, los pensamientos aterradores: ahí están, dentro del paréntesis, pero no pueden hacernos daño. Tomamos distancia: abrimos un paréntesis. Por eso es que debo tomar distancia de ese libro, dejarlo respirar, dejarlo ahí, en la repisa, como las pieles que se untan de mantequilla en los Himalayas y se ponen a secar al sol para que se vuelvan duras a la vez que maleables. Debo dejar las cuartillas ahí, como una torre de huesos.

, ¿Mi novela es una piel de oso, una piel de mamut, una cáscara de hormiga? No lo sé todavía: no puedo leerla como lector. Todavía es una mosca a dos centímetros, amenazante como un toro de lidia. Comentarios finales de Tania: falta mucho para terminar, es cierto, pero no vas a terminar en un día, ni en dos, ni en tres noches sin dormir. Dale tiempo, dice. Déjala respirar. Respira.

, Paréntesis: alambique de fermentación.

, Analogía informática: la novela es una aplicación que siempre se está ejecutando en segundo plano y que le roba RAM al navegador de la conciencia. Todo vínculo que trate de abrir con la conciencia me llevará, si lo permito, al territorio de memoria que la novela ha reclamado para sí. En otras palabras: todo me recuerda que tengo una deuda con ella, que no terminaré en uno, ni dos, ni tres días de trabajo. Recordarme que tampoco hace falta. Terminaré cuando termine, no hay prisa. ¿Trabajo de medio tiempo? No, para nada. La imagen es inexacta. Ha sido como estar desembarcando en Normandía durante dos años sin poder llegar a la playa. Muchos personajes han muerto, muchos siguen disparando desde los nidos de las ametralladoras. Otros llegan y los relevan. No hay un sólo disparo (ni siquiera de flechas) en mi novela, pero para llegar a ella pareciera que debo atravesar un laberinto de balas. ¿Trabajo de medio tiempo? No, pero darse a entender es un trabajo de tiempo completo.

, Tareas de hoy: ponerse al día en pendientes de trabajo. Ir al banco. Faenas editoriales: leer, navegar, traducir, redactar. Leer a Zadie Smith o a Pascal Quignard mientras me como un sandwich. No pensar en la novela. No pensar en las 200+ cuartillas. No pensar en los personajes prescindibles ni en los sobrevivientes. No pensar en minotauros ni laberintos ni héroes. Sumergirse en el silencio de las sirenas. Oprimir el botón "publicar esta entrada." Terminar algo.

, Este paréntesis es el arco: la cuerda tiembla (traducción alternativa: alea iacta est): la flecha ya ha sido disparada:

, )

, Hace tres días, Nicolás vio por primera vez el mar.