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viernes, 14 de julio de 2017

Viñetas de sueños

Columna de un templo sumergible: un dios egipcio con cabeza de tiburón blanco, junto a otra estatua de un dios murciélago (mezcla de del Camazotz maya y Mictlantecutli).
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"Motion device" en la nuca de Han Solo. Permite reprogramar y controlar mentes. Es una pantalla parecida al display del artillero del Halcón.
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Nos vamos a la playa. Antes de partir, entre las cosas que empacamos, ponemos los souvenirs, de modo que no tengamos que comprarlos otra vez en nuestro destino.
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Paseamos por un mercado de pescados y mariscos junto al mar. Los pescadores vacían cajas de camarones, almejas, etc.  En una de esas cajas traen un animal humanoide, del color de la carne de almeja, y de la misma textura, con la parte superior del cuerpo no mayor a la de un niño de 10 años. Su cabeza parece una ostra, de la que se distingue una boca que abre y cierra dolorosamente a medida que muere. La parte inferior del cuerpo se parece a la cola de los camarones o las langostas. Los pescadores se reúnen en torno a la caja y gritan "¡sirena, sirena!"
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Traducí un poema largo con tema de Jonás. Los últimos versos eran: "Oh, Medusa / tarda aduanera".
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La retórica de ventas se apropió la retórica revolucionaria. Un raro triunfo del mercado: hacernos participar de él mientras nos dice que somos libres. Converso al respecto con Mandelstam, quien por otro lado ha dejado de creer en la revolución.
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Preparativos para un viaje a Japón. Llevo una pulsera rarámuri para regalar, pero no sé a quién. De alguna forma se trasluce un mensaje laboral: no es que mis clientes no confíen en mí, sino que confiarían lo mismo en mí que en otro cualquiera.
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Entro a orinar a un mercado donde unos viejos peluqueros discuten el asunto de los 18 hijos. Cabezas engominadas en fila frente a un espejo. Luego, libertad de los peces koi que viven en la inmundicia de las alcantarillas. Entretanto conozco a una chica muy guapa que me gusta mucho y a la que yo le gusto también. Cuando nos despedimos la abrazo con torpeza, lo cual me hace sentir nostalgia, pero no sé muy bien de qué.
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Voy tarde a una lectura de mis poemas, pero no voy estresado. Pienso qué voy a leer o si voy a performancear o qué, cuando me doy cuenta que definitivamente nunca llegaré a tiempo. Eso no me impide seguir pensando posibilidades para la lectura ya imposible.
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Storm y Rogue: las nubes de tormenta crean una película de piel incorpórea para la muchacha inasible. Se besan en las alturas mientras van cayendo, como águilas.
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Chabelo llora frente a un metro vacío que se aleja por el túnel. Debería ser gracioso, pero no lo es.
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Fiesta en casa de mis padres. Mamá carga a Lucas. ¿Su bautizo? Lauri me pide que le sirva un trago. X. me parece especialmente molesto con su monotema de siempre, y como siempre, lo escucho. Luego llegan un par de policías en bicicleta, con quienes me porto sumamente hostil, pero por alguna razón no les pido sin más que se marchen.
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Pasan por la tele la historia de un ídolo pop que se volvió dictador de algún país.
*
Encuentro al amigo que finalmente puede llevarnos a donde sí. Pero sin recordar el token la imagen se incendia, se deseca, se autodestruye en mis esfuerzos por recordarla, pues no puedo anclarla a nada. Y no sabría describir la parte que sí recuerdo; como inferir por la forma de la hoja la del árbol.

miércoles, 13 de enero de 2016

Teoría y praxis de la pereza

Para evitar malentendidos (inevitables, de cualquier modo) aclaremos lo siguiente: no estoy en contra del trabajo, ni es este un texto que pretenda demeritarlo; pero no sería tan ingenuo tampoco como para afirmar que el trabajo "dignifica" (lo que implica que los desempleados son algo así como ciudadanos indignos, de segunda), o que es parte de una atávica pena ("ganarás el pan con el sudor de tu frente", Génesis, libro tal versículo tal) ligada a una no menos ominosa y anacrónica lista de "Pecados capitales". No. Lo que pretendo acá es hablar sobre la pereza, pero no sobre la pereza en general, sino de aquella que ejerzo, a buen ritmo y sin desplantes, más o menos desde que me acuerdo.

Para empezar hay que definir nuestros términos: ¿qué es la pereza? La voz pigritia indica la calidad del flojo, del piger. Esto no nos hace avanzar mucho. ¿Qué indica lo "flojo"? Puede ser el antónimo de "tenso", por ejemplo, sinónimo de "relajado" cuando hablamos de la firmeza de un nudo. A su vez, "flojo" proviene de fluxus, de lo fluído pero también de lo inconsistente, de lo que no toma otra forma u otra fuerza sino de lo que viene de fuera. Aquí podríamos aclarar que lo flojo --lo fluído-- no es necesariamente débil, ni hueco, mucho menos estático. Pensemos en los ríos, fluidos y caudalosos. ¿Qué sería de un río firme? ¿Qué sería de una nube tensa?  

Siempre fui un niño flojo. O eso decían las maestras. "Es un niño muy listo, señora, pero flojo." No ponía atención, casi nunca hice tareas, y a pesar de todo siempre encontré la forma de pasar de grado  sin esfuerzos extenuantes, entregando trabajos finales y presentando buenos exámenes. Con el tiempo me di cuenta de que no era flojo, sólo tenía malos hábitos de sueño y poco interés por las obviedades escolares. Mi mente no funciona mediante ejercicios de tensión, la disciplina me parece una dudosa virtud de soldado, casi nunca tenso mi memoria tratando de fijarle palabras cuya naturaleza es dúctil y cambiante. 

Llamamos "flojera" a la actitud del perezoso. También "hueva", que es la indisposición a realizar una tarea, no necesariamente porque dicha tarea implique un grado de concentración o de energía o de trabajo para el que no estamos preparados, sino por una inercia del estado lánguido que no se interrumpe salvo contadas ocasiones. La curiosidad, por ejemplo, puede ejercerse perfectamente tumbado y acostado en cama. ¿Qué rompe dicha inercia? Una necesidad externa, de índole fisiológica o social, siendo esta última siempre la más penosa de cumplir, porque implica tensar la atención para oponer una resistencia --una escucha-- a la demanda de un otro. 

No es mi intención ponerme esencialista, pero se me ocurre que el estado natural de la atención es fluido, divagante, peregrino. Sólo cuando una tensión --interna o externa-- apela fuertemente a la atención es que esta pierde su natural fluidez para dirigirse a aquello que la convoca. Ilustro con una digresión: no sé por qué, pero tengo la extraña fortuna de encontrarme naipes tirados en la calle, a donde quiera que voy. Los conservo todos, a manera de tesoros. ¿Cómo es posible que, caminando por la calle, con una atención fluida y perezosa, un pequeño rectángulo de papel reclame poderosamente mi atención de ese modo? No trataré ni siquiera de suponer qué acuerdo secreto hace que ciertas personas encuentren sombrillas olvidadas, billetes de 20 pesos, tesoros brillantes y valiosos, y en cuyo reparto a mí me tocaron los simples y manoseados naipes. Pero sé que se trata de algo que no puedo sino llamar "mágico" porque sé que si saliera de mi casa a caminar por la calle con la expresa vocación de buscar naipes tirados, no encontraría ni uno. Además siempre vienen en series de tres. Pero tal vez eso sea tema de otra investigación.

Continuando con la historia de mi pereza, diré también que de niño me daba mucho miedo dormir. Hay quienes tienen un "talento" natural para dormir que yo no poseo. Al recostarme, esa cualidad fluida y alegre, casi caprina de mi atención, se volvía un hervidero de imágenes y sugerencias --muy amenazantes incluso en su inmaterialidad-- que me mantenían en vilo hasta muy tarde, con el resultado esperable de no tener ganas de levantarme por la mañana para ir a la escuela. Mis padres siempre decían que la noche es para dormir y el día para trabajar, pero yo no le encontraba mucha lógica. El día, con sus luces y sus demandas y sus escándalos me repele --el día, en las antípodas de la noche, de la que debería aprender su calma y su reposo y su flojera. Luego de pasar la mayor parte de mi vida escolar en estado de sonambulismo, empecé a interesarme en las ventajas del sueño lúcido y su práctica, en las que casi siempre encontramos demasiado esoterismo como para tomarlo en serio. Lo que me interesaba era conseguir dormirme temprano para no andar por ahí como zombi. Por principio es necesario recordar a lo largo del día la intención de despertar durante los sueños; existen numerosos procedimientos para esto sobre los que hay información suficiente en Pijama Surf. Meditar un poco antes de dormir, tomar un té de tila, una tableta de melatonina cada tanto para regular el ciclo circadiano, etc. Después, al despertar, es recomendable llevar una bitácora de sueños. Esta fue la clave para levantarme temprano (aunque no para deshacerme de mi pereza ni mucho menos), pues me fui acostumbrando a que despertar movilizara mi atención hacia el cuaderno y las imágenes urgentes del sueño, que se van borrando conforme más tiempo llevemos despiertos. 

Como las virtudes del trabajo, la dedicación, el esfuerzo y otros atributos propios de animales de carga me fueron vedadas, me concentré de manera extrema en cultivar el arte de la pereza. Mi armario está lleno de pijamas, sudaderas, chanclas y toda la colección primavera-verano-otoño-invierno de Ropa de Quedarse en Casa. Al trabajo (si eres uno de mis empleadores tal vez no quieras leer lo siguiente) le dedico el menor tiempo posible, tratando de despejar rápidamente los pendientes para dedicarme a no hacer nada, o aún menos. Hace mucho me di cuenta de que soy incapaz de cumplir con una rutina de 8 horas, pero eso no me condenó al pillaje ni a la hambruna (aunque dedique poco tiempo a ello y defienda hasta la muerte mi pereza, lo cierto es que me considero bastante trabajador); el no poder hacer eso que para tantos es lo más común --levantarse, ducharse, correr en el frío a un centro de trabajo, salir de noche y regresar a dormir-- no me hace un trabajador menos valioso, simplemente tuve que aprender a vivir a partir de mis limitaciones, de los imperativos de mi atención.

Admiro a los que albergan sueños de grandeza y se levantan todos los días sin recordar ninguno, se limpian los grumos de saliva de las comisuras, y salen a encarar al mundo como gladiadores en el coliseo. Admiro a los (y las) que pueden disponer de su atención como de una herramienta más en la caja de las maravillas de la mente, y pueden comandarla y ponerla ahí donde la necesitan, como un rottweiler, y a los que nada se les escapa. Yo, lamentablemente, no poseo ninguna de esas virtudes. A lo más que puedo aspirar es a dormir bien, a borronear un sueño en la mañana, y a permitir que mi divagante atención se concentre poco a poco como una nube de tormenta o como la cresta más alta de una ola a punto de romper. Ahí, en ese punto de tensión máxima, lo fluido en mí se descarga completamente en una o dos tareas muy básicas (una traducción, un artículo, una noticia), y termino exhausto, más o menos a medio día, pero listo para aprovechar el resto del tiempo en ejercicios perezosos y divagantes, fluidos, como es el pensamiento cuando deambulamos entre calles recién llovidas o entre los engranes que dibujan sobre una superficie las formas contrastantes de las letras impresas. Mi héroe personal es el Bartleby de Melville, un leguleyo que no era impotente ni mucho menos, pero que tenía una relación bastante disfuncional con su propia pereza. De él aprendí que está bien decir "Preferiría no hacerlo", pues en esto se encuentra la feliz languidez de la pereza. Digamos de pasada que no hay que confundir pereza con tedio, que es tautológico y aburrido, mientras la pereza está colmada de impresiones pasajeras y gratas, que en ocasiones se transforman, por su misma condensación, en obras acogedoras, fluidas y hospitalarias, como una cama mullida. Existen muchas otras virtudes de la pereza, pero me excuso a mí mismo de enumerarlas: son fácilmente encontrables y al alcance de todos, como democráticos naipes dispersos entre los charcos del mundo.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Your own. Personal. Granadero.

Ese final se levanta del sofá con una articulación efectiva del movimiento.
No menciones el Bö el sueño uno y no
Perder la dimensión de ciertos boxeadores de la dimensión semántica estaría subordinada a contemplarla y agradecer. Tumbarse en la poesía en términos muy simples Ej.
Estas elecciones del multilingüísmo continental como una camisa en el asombro no
Lo dudo. Un poquito. De repente. Por curiosidad. Está rompiendo lanzas por ejemplo.
Hay evidencias de que insiste en nuestra imagen del tiranosaurio, el velociraptor o N .
Lo dudo. Un jaguar que no
επιφάνεια Leer a cierta editora. Esperar a Coltrane, escribir lo que hace?
Chocolate es el ganador fantasma tiene FB mismo
Favor que me dijeron que la otra jarcha y poemita es
Muda la admiración habla callando, que no
Si cada noche son grammar nazis y diferentes respiraciones y no
Checando el espacio cerrado un vagón de gasolina y 25 años, acaso ni en 50, acaso ni punto
¿Dónde exhibimos las cabezas cortadas para escarmiento de existir, está El sueño se escribe en serio.
Escribir es simular que se escribe esto en el cierre del Lado de la boca llena de cuchillos. Mellados. Su paso, antes o después del mundo es
¿Y si la verdad que vi una pequeña democracia de la banda tiene sentido sobre todo las AK47 y los
El canto imposible es
Es mi parecer, es
Es el protocolo seguro, confiable y fácil de instalar para todos
No menciones el título. Escribe esto es, una pequeña democracia ateniense en acción en mi teoría del postrancherismo en Tuiter.
La muerte es
Llévenme al concierto en Colonia religiosamente, como una preferencia ingenua, *de primer grado*, devaluada por la Policía Federal afuera del Zócalo a la facultad.
Hoy hice aparición ninja en este poemita es
Ser un poco más complicados que eso.
Hay evidencias de que lo ha hecho me dijeron que todos
What if man is small, and made your will, and settled all these brutalities in Mexico a la última hora a leer usted lo que no
Dificultades con el nuevo El insomne sueña que está en la ciudad de México o siguen siendo feas?
Necesarias, inevitables. Dice Jung Las mujeres son el empleo con el anular. 4. Continúe con el lenguaje.
Y pinche llama esta protuberancia en este aspecto esencial del arte. En la semana se me canceló el estado ideal o algo
80 relaciones llámese familiares, de Defensa +20, Magia +15, Antidragón +50, Ataque +5, etc.
Lo dudo. Un hilo conductor entre apunten y fuego.
Abocar hacerme boca llena de mezcal o menos no
La moral corresponde, en la 5ª frase en tu verbo carnal, que estudia los
Quién sabe, tal vez políticamente, pero en su propia sombra. Junto al monstruo hay unos niños héroes ahí que merecen, de lunes todo el puto estructuralismo mezclando lingüística y de política, dice el sentido sobre su paso, claro
El canto o el inconsciente, se acabaron tan sabrosos sobre materiales que cuando se trata de engañarme. Salvador Elizondo.
Sin violencia, hay mucha prensa. Prendan su paso, antes aletargada ha hablado por infiernitos de la, por así que me interesaba de notas de lectura, diario, el flirteo, la cercanía afectiva con los
Seremos humanos, cada uno lee la vida de certezas se aventarían un rock stars. But we theorists are the true big Bang ocurrió hoy, todavía.
La moral corresponde, en la introducción a usté
La muerte hasta el PRI mate a EPN para trabajos urgentes se aumenta un libro como a reaction to madness that the lulz.
Casual. Hola, ustedes.

***
Texto generado a través de what-would-i-say.com. Cada "verso" es un estatus aleatorio distinto, cortado y pegado sin ningún tipo de modificación. Sin embargo, el poema no es automático ni robotizado, en tanto existe la elección como último resabio de la subjetividad, acaso de un inconsciente cuya gramática elemental puede ser enseñada a una computadora. Kenneth Goldsmith meets Sarah Connor, o algo.


martes, 12 de agosto de 2014

Soñar Alacranes

Publicado originalmente en el Periódico de Poesía, No. 56 Febrero del 2013


1.

Corona de horror, una mano
de espinas engarzada. Los objetos,
el propio sonido de mis pasos
se han cubierto de veneno;
un alacrán es la promesa
—¿la sombra?—
del alacrán que todavía no vemos:
de su presencia siempre doble.

2.

Flor armada,
vas nadando sobre una pulida
corriente de aire —mentira
que Dios no dé alas a los alacranes:
te he visto salir volando
en posición rasante
rumbo a la baja frescura de las esquinas
donde el polvo de los fantasmas
inútilmente se acumula.

3.

El movimiento de los alacranes,
su rumor evaporado, sospecho,
es lo que los vuelve perturbadores;
estáticos
sería fácil confundirlos
con joyas o rocas
de enconada belleza
(un alacrán es también,
claro, la metáfora
de un hombre cruel,
de una madre pariendo.)

Su movimiento, ese baile
de espadas en retirada
es también la dulce cortesía
de las criaturas hechas
para matar. Su grácil
soberbia ambulante.

4. 

El miedo a los alacranes
se comprende: una terrible fama,
un veneno visual precede el asombro
de su aparición, contagio
de la vista, picadura hechizada.

Cauto rigor de pusilánimes mamíferos:
valiente evolución de escobas,
pinzas, rotundos zapatazos del baile
de la cobardía sobre sus frágiles armaduras,
fraguadas en espanto y la flexible
tela de las pesadillas.

5.

Emperador derrotado, nunca languidez
dijo mejor la leve ira que desprende
desde el vaso de alcohol
tu cuerpo exánime.

¿Pero cómo mato al otro, al doble,
a ese alacrán secreto que siempre
va más rápido que mis ojos lentos,
guarecido entre los libros y las lámparas,
habitante de las grietas y la frescura, 
máquina de guerra, asolador
de los grillos, el que en sueños cuenta 
las sílabas de un poema negro
al compás de su andadura veloz, caballero
andante de las breves visiones, cómo
atreverme a pronunciar la palabra
aguijón
sin atajar un grito en la garganta?

sábado, 23 de noviembre de 2013

Georges Perec sobre la escritura de los sueños

Entre mayo del 71 y junio del 75 Perec se sometió a psicoanálisis. En un texto que trataría de dar cuenta de esa experiencia, el autor expuso además de su imposibilidad para escribir dicho re-envoi, su particular proceso de escritura onírica --vía Regia que, como para Freud, tampoco era lo que parecía al principio:

Mucho antes del comienzo del análisis, había comenzado a despertarme de noche para anotarlos [los sueños, se entiende] en libretas negras de las que nunca me separaba. Muy pronto tuve tanta práctica que los sueños me llegaban escritos, con el título incluido. Pese al gusto que conservo por estos enunciados secos y secretos donde los reflejos de mi historia parecen llegar a través de innúmeros prismas, he terminado por admitir que estos sueños no habían sido vividos para ser sueños, sino soñados para ser textos, que no eran la vía regia que yo creía que serían, sino caminos tortuosos que me alejaban cada vez más de un reconocimiento de mí mismo.

Perec, Pensar/Clasificar, ed. Gedisa, Barcelona, 2008, p. 76

martes, 27 de agosto de 2013

Un sueño pavićiano


Sueño: Trato de explicarle a alguien que no puedo traducir la poesía de JM porque JM, además de no escribir poesía (ni nada más) no existe. El Alguien del sueño es sumamente insistente.

-Anne Carson tampoco existe, ni Sharon Olds, ni Sylvia Plath ni todas esas mujeres falsas...

Pero la "falsedad", en la lógica del sueño, implica una "falasidad", lo fálico femenino, nudo gordiano en que se ahogaron Lacan y Freud al pensar "el continente negro" (son mots) del deseo femenino. (¿Será más preciso decir "cordón umbilical" en lugar de "nudo gordiano"?) En fin, el caso es que el Alguien del sueño no me la puso fácil. Me preguntó: "¿Cómo está usted seguro de que existen Carson, Olds y Plath?"

-Por sus poemas, naturalmente.
-Sí, claro, pero los poemas son cosas que se ponen de pie por sí mismas, ¿a qué tanta alboroto por un nombre?

Me convenció de que si borramos los nombres y lo que sabemos de los individuos, los poemas siguen existiendo. ¿Y los poemas que no existen?

El acertijo de este sueño es: ¿puede traducirse un poema que no existe? ¿Por qué sí, y por qué no?
¿Y por qué no?

-Existen dos tipos de insomnio, dice el Alguien, el de antes de dormir, de donde nace la mentira, y el de noche cerrada, madre de la verdad.

Antes de dormir leí uno de mis cuentos favoritos, "La jaula blanca de Túnez en forma de pagoda", de Milorad Pavić. Esa frase es del cuento; a punto de pronunciar su nombre ("¡Pavić!") me despertaron los mosquitos.

Estoy trabajando junto con Romina Rodríguez en un proyecto alrededor de dicho cuento, y releyéndolo entendí que había una clave para su tratamiento que sólo podría entender en el sueño. En otras palabras, es preciso creer que ciertos sueños son respuestas cifradas a preguntas que nos hacemos. Si la pregunta se plantea concretamente, su formulación ya implica la respuesta, ya lleva en sí los términos en que la respuesta es posible. Si la planteas en términos de números, la recibes en números; si en palabras, en palabras. Tal vez plantear las preguntas es más difícil que recibir las respuestas.

Este insomnio, madre de la verdad, ha sido productivo: una suerte de respuesta hecha de más preguntas.

El cuento es el primero de Siete pecados capitales:

sábado, 13 de julio de 2013

27 sueños

24/3/12

Peleo con Juan Villoro en Tuiter. En algún momento hay un barco "que se mueve como un temblor". Termino durmiendo desnudo en la calle.

29/3/12

Al dormir, "escucho" la voz de un árbol, pero aún estoy considerablemente despierto. En algún momento del sueño me cojo a la virgen María. Al final del sueño tengo barcos y estoy sentado en el set de Cat in a hat, obra que no conozco.

30/3/12

Comercial sobre el voto (electoral) de los muertos. Un video de Jamila promoviendo sencillamente el amor, el amor sin atenuantes ni desvíos.

3/4/12

Canto un blues con Tommy Lee Jones e Ian McKellen. Visitaba después al dr. Peña Nieto quien me contaba de una aventura de mirreyes en el súper. Perdía mi libreta, un libro y a mi madre en un enorme mall. Una fulana trata de hacerme plática en una fiesta, sin éxito. Voy manejando con mi padre después y sé que voy dormido porque papá nunca conduciría un auto con tal impropiedad. Consciente de mi nueva condición, destruyo un jardín hermoso sólo para demostrarme que puedo.

7/4/12

Gente apuñalada por la calle. Parece como si hubiera caído una tromba de cuchillos. Un viejo, especialmente, tiene la cara arrugada como un corazón ensangrentado y no tiene miedo a la muerte.

8/4/12

La lluvia se cuela por el techo y rompe unos huevos que están sobre la mesa de noche. Parece que voy a tomar una colina, en el sentido militar del término. Luis es mi flanco de apoyo y capitán de nuestra notable caballería.

17/4/12

Ryu y yo peleamos. Hacemos mierda un templo en el proceso. Me cuenta que debe viajar buscando a los mejores peleadores del mundo; le respondo que yo me dedico sencillamente a esperar a que vengan a retarme. Andrea es Ryu.

18/4/12

Perros, mota, samuráis.

28/4/12

Una carretera sobre una montaña nevada. Estoy con una chica a la que quiero y que adopta rasgos de distintas mujeres. Hay varios conflictos y peligros. El tránsito es desigual. Hay mucha gente.

1/5/12

Dormí profundamente y soñé mucho. No recuerdo nada.

2/5/12

Un tipo me dice que es la segunda vez que sueño con gatos. Tengo cicatrices hondas en los brazos, pero no veo gatos por ninguna parte.

11/5/12

Rex y yo adquirimos un nuevo respeto el uno por el otro al descubrir que el otro también sabe de la existencia de cierta partícula en el coño femenino que permite cambiar la percepción del tiempo. Me balanceo sobre una soga que se rompe y caigo en un mercado. Quiero comprar papaya, pero está muy cara.

12/5/12

Instrucciones para despertar durante una pesadilla: Imaginar que alguien, en alguna parte, se está lavando los dientes con nuestro cepillo y debemos impedirlo.

20/5/12

Jerome Rothenberg. Volar.

Siesta

Fear and loathing con Obama. Recorremos ciudades, gastamos dinero estúpidamente. Necesitábamos $250 USD para llevar a unas chicas a la playa. Tremendo pinche pagafantas.

22/5/12

-Qué tentación.
-¿Cuál?
-La de la vida.

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Seguir atentando.
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10/6/12

Sueño que no hay paz para quien encuentra insuficiente el infinito.

Siesta

Me identifico con la figura de un títere. Estoy afuera de una biblioteca mirando una colección que exhiben en el jardín. Un tipo me dice algo y le grito. La gente ríe. Salgo campante. Atravieso una calle larga, puede ser el cruce de Yucatán y Monterrey, en la Roma. Vienen los autos pero no puedo correr, mis pies son de trapo. Mis manos me impulsan. Apenas llego a la otra orilla (debí dejar que me arrollaran). Luego, del techo de la biblioteca resbala algo que parece ser un sleeping bag, mismo que recupero. Es sólo una especie de almohada que se pliega como una hoja de papel.

18/6/12

Thich Quang Duc me deletrea su nombre. Camina conmigo. Me habla y no importa lo que diga, sé que estoy en presencia de la divinidad.

31/1/13

Sueño: volver a clases. Hacer preguntas impertinentes.

29/4/13

Bombardeo con mortero de piedras. Estoy con una comunidad de niños africanos. Estamos en el patio de una pequeña escuela pintada de azul y las piedras caen como bombas, rompiendo niños como si fueran esculturas de papel. Cuando trato de cargar sus cuerpos macilentos se me disuelven en las manos como cenizas. Las maestras los esconden en un sótano, a todas luces demasiado pequeño para que quepan todos. Temo que mueran de asfixia. Es una guerra tribal, probablemente en Ruanda. Pienso en La rebelión de los negros.

21/3/13

Ser el albacea literario de los mosquitos. Incluso permite hablar sobre la diferencia via zumbidos. Los mosquitos hablaban sólo de la desaparición.

3/5/13

Mitzi se casa con el guitarrista de los Bunkers, el novio de la Caro. Escriben un libro y lo presentan en la boda. Osvaldo no se me despega y me tiene chato. Pienso en chileno durante el sueño. Le digo que le voy a partir la cresta al hueón culiáo. Laberintos verticales, escherianos. Ayudo a la novia a subir a través de ellos, le doy impulso. En algún momento estoy sencillamente a solas en el desierto, aullando.

6/5/13

Sueño que Ricardo Piglia muere en su departamento de Nueva York. Moría en su escritorio.

14/6/13

Sí soñé pero hice un enorme coraje con D. al despertar y olvidé todo el sueño. No puedo seguir así. Amanecí con una dolorosa erección.

17/6/13

No sé si es sueño pero al despertar escucho el Köln Koncert de Keith Jarrett que llevo días queriendo escuchar.

La muerte es quien ocupa "El Otro Lugar", ese donde yo no está, y que no puedo ocupar; paradójicamente, todo fuera de mi cuerpo es también no yo. Incluso a ratos mi cuerpo es no-yo, como cuando beso a X... y ya no sé quién soy.

26/6/13

Sueño que el amor es un secreto para salvar al mundo. Funciona como un código cuya operación es tan delicada que por lo general fallamos --no puede culpársenos, es como dejar un transbordador espacial a las órdenes de una gardenia.
Grutas montañosas, montaña de piedra imán. Hacen carreras de moto, los esbirros de la muerte. Llevan cascos hechos de huesos humanos y a pesar de la oscuridad puede verse que hay huesos enterrados (¿o floreciendo?) de la superficie metálica. El terreno es inestable. Pienso que es tan difícil esconderse aquí como en un escenario. Las motos rugen y pasan volando sobre mí, sin verme. No hay luna ni sol, los cuáles busco para ubicarme, por lo que me doy cuenta de que estoy soñando. Juego a perderme entonces. Cuando lo consigo el escenario se diluye y T. aparece; me dice que está en el sueño conmigo. Que nadie va a tratar de sacarnos de ahí.

28/6/13

Seminario de filosofía. Hago un foursome con Steven Tyler y dos morras hermosas. Afuera hay un festival de reggae. Estamos en un motel de paso, parece el festival Burning Man. En el escenario principal había una lucha a muerte entre un semiólogo y un domador de hormigas.

29/6/13

Estamos en una conferencia al aire libre. Hay una playa y un charco de agua se quema. Michelle comienza a nadar en esa agua, agua de distintos pesos y colores, como hecha de elementos diferentes e irreconciliables. Estoy y no estoy.

miércoles, 26 de junio de 2013

Disolución

En los años que llevo investigando el sueño, sus particularidades y las formas en que la conciencia se aparece o difumina en él nunca había experimentado nada como lo que pasé anoche. Luego de una meditación ni siquiera tan profunda --y de un día con sucesos que, por su carácter mismo de imposibilidad, destruyen las referencias de la realidad, por lo que un poco más o menos nada tiene sentido-- pasé por una forma de sueño lúcido desconocida al menos para mí; fue como si mi conciencia fuera un Dante llevado por virgilios hacia el fondo de mi inconsciente, o como si en un estado de parálisis parcial pudiéramos entrar caminando al terreno del sueño con todos los sentidos alerta, una exclusión que ha sido fundamental para el estudio del sueño de Artemidoro a Sartre: uno no entra al sueño con los sentidos alerta. Esos se quedan acá.

Pero ayer no.

Recostado en la posición que la escuela Bö prescribe para hombres en canal central, noté que el escalofrío que precede a veces al sueño era tolerable por mi conciencia; todas las pruebas que se pone el cerebro para saber si está despierto y que creo conocer tan bien --los escozores súbitos, los vértigos, las pruebas de alerta en las que sólo reparamos cuando nos ocurren en estado alfa-- no lograron perturbarme ni sacarme de concentración, aunque sin duda me sentía perplejo y no dejaba de experimentar la contradicción que suponía el estarlos percibiendo, como si de pronto, al sumergirnos en aguas profundas, notáramos que es posible respirar sin dificultad.

Lo más parecido a eso antes fue una vez que logré escuchar las voces del sueño y seguir escuchando las voces de un grupo de compadres que bebían en el callejón bajo mi ventana en una casa que habité hace mucho. Sin importar su contenido, la existencia de un grupo de voces de hombre, en el callejón, representaba la realidad misma, mientras que las voces del sueño --un coro femenino-- eran la existencia misma del sueño. He descrito en alguna parte esa sensación como sumergir la cara en una pileta o cantidad de agua mientras los oídos se sumergen y resurgen a voluntad; esa diferencia de registro en la percepción sonora es una buena metáfora de la sensación que tuve ese día, pues sin abandonar la función misma de la escucha podía prestar atención alternativa o simultáneamente a unas y otras voces. Pero lo de ayer extendió mucho más ese registro.

Primero noté que tenía erizados los vellos del brazo derecho en una zona cercana al codo; luego noté que si fijaba mi atención en esa sensación podía transportar lo que sea que hacía que el vello se erizara, hacia otras zonas del brazo. Era como llevar un vértigo en una copa, como ver un fantasma. Si me emocioné no lo recuerdo, solamente seguí llevando ese vértigo de una zona a otra de mi piel hasta que pude sentir mi cuerpo completo a través de ese vértigo, ser consciente de cada uno de los procesos que se llevaban a cabo en mi cuerpo. Versiones de esta meditación son utilizadas cotidianamente en el sueño lúcido a través de meditaciones de intención que, junto con la atención, es uno de los ingredientes de la vigilancia consciente al interior del sueño. La diferencia ahora fue que el sueño ocurría en mis sentidos, que estaban agitados, agudos y sensibles, a la vez que mi cuerpo permanecía en una calma de muerte, mar en reposo.

Noté que, transportando la atención sin mucho esfuerzo de una idea o una intención hacia otra podía hacer que mi cuerpo experimentara distintas sensaciones que comenzaron a convivir con el material onírico latente. Es decir, si pensaba en una mujer la sensación de su cuerpo se apoderaba de mí y podía sentirme penetrándola y abrazándola como si ella efectivamente estuviera ahí, como si pudiera verla con el cuerpo. A pesar de esa tentación que suponía (aunque luego de jugar un poco) traté de explorar otras posibilidades de ese estado de conciencia, más allá del mero placer físico. Me fijé la intención de experimentar la muerte. De morir cientos, miles de veces. De aprender propiamente a morir, de flexibilizar mi conciencia para aceptar las condiciones de su propia disolución. 

Me sentí a mí mismo entrar volando a bordo de un dragón de jade a un palacio hecho de oro y perlas. Las paredes, el techo considerablemente alto, todo estaba lleno de joyas vivas. Primero pensé que las galerías de ese palacio estaban estructuradas como un cuerpo, pero luego me di cuenta de que estaban estructuradas --adivinaron-- como un lenguaje. Como en esa clase magistral de Lacan en Louvin, 1972, el pensamiento se pensaba a sí mismo y encontraba eco en esa red o fibra óptica/nerviosa conformada por los estudiantes que escuchaban. Lacan estaba al mismo tiempo dentro y fuera del discurso. Era capaz de echar a andar un discurso sin perder de vista una suerte de metaconciencia discursiva que le permitía sortear y evidencia las trampas del discurso mismo. Recordando la experiencia de hace unas horas (mi ciclo de sueño no llegó a 6 horas en total) siento que esa tensión dentro-fuera del discurso es análoga a la que sentí, como cuando Lacan dice la transferencia es el amor y luego se pone a desdecirlo, a apuntar las "trampas" de las que la fórmula está plagada, atendiendo con extraordinaria sensibilidad a los ciclos de comprensión y sedimentación de la idea al ser expuesta en voz alta, como una piedra con sus consabidas ondas concéntricas al ser lanzada en un lago.

Estuve en guerras, como tantas veces en mis sueños. Fui perseguido, cazado, escondido y encontrado, evadido, destrozado en una forma corpórea y reconstruido en otra, muriendo muertes sucesivas y reapareciendo otra tantas veces, sin perder, al tiempo que lo experimentaba, la conciencia de mi entorno, de mi habitación y de mi cuerpo concretos, de los ruidos circundantes, la música de la calle, el tránsito, un helicóptero trasnochado, incluso los mosquitos picándome en la espalda destapada. 

Hace tiempo se me ocurrió que el sonido del mosquito es lo único que no se deja soñar: es el sonido mismo de lo real --no de la realidad-- que irrumpe y fija la condición ilusoria tanto del sueño como de la vigilia; un sonido que dispara todas las alertas, todos los ciegos instintos de destrucción, un sonido, en fin, que activa la conciencia vigilante y que se contrapone al sueño. Pero había entrado en tal dinámica que incluso el sonido del mosquito aserrando zumbidos cerca de mi oreja fue incapaz de romper mi concentración.

Y es que ayer recibí un libro que no existe, o mejor dicho, que no debería existir. Un libro maldito, propiamente. Tener ese libro y estar expuesto a él es como estar frente a un monstruo. La existencia misma de ese libro y el que yo esté en posesión de él ya es suficientemente peligroso en sí mismo como para seguir hablando de él, pero ese --entre otros-- fue un evento que cimbró los referentes de mi realidad, que me ayudó a persuadirme del carácter ilusorio de esta, y de tratar, acto seguido, de ver cuánto somos capaces de doblar sus mecanismos, de evidenciar sus trampas. 


lunes, 10 de junio de 2013

Balbucear

Sueño: Estoy con mucha gente inofensiva en un lugar que no conozco. Puede ser una escuela, una fiesta o un museo. Se parece a cualquiera, en todo caso. Sé que estoy despierto dentro del sueño pero no puedo moverme ágilmente ni volar, como si mis huesos fueran de espuma. Apenas logro estar de pie. Nadie parece notar que soy una especie de títere o trapo, a pesar de que me esfuerzo por explicarlo. Tardo mucho en articular la oración más simple, como si las palabras tuvieran que salir con mucha fuerza para vencer el límite de la boca y aún así el sonido saliera sólo a medias. Pienso que me he vuelto un zombi. Me digo a mí mismo "¡Despierta!", y me lanzo luces encima, como si tratara de dilatar mis pupilas para que entrara más luz. Licht.

De pronto estoy en un lugar que es mi casa pero donde nunca estuve antes. Hay mucha gente dormida. En el suelo, en las habitaciones, en el baño incluso. El suelo parece respirar y comienzo a desesperarme. ¿Quién les permitió quedarse así, tan campantes? Los cuerpos comienzan a respirar más aprisa y el suelo es una especie de orgía masiva --curiosamente silenciosa--, que más que parecerme atractiva me parece el fin de la comunicación. Hablo de eso con una chica mientras alguien se la monta.

Cuando alguien trata de hablar conmigo y yo trato de darme a entender, sólo balbuceo. Salen sonidos como los de un borracho que no ha dormido en tres días. En una escena del sueño estoy afuera de un museo o biblioteca donde exhiben una colección de libros de cine del siglo XVIII. Un viejo trata de hacerse el interesante y le salgo con una réplica witty (anoche estuve leyendo a Wilde), lo que provoca la risa de los demás. Pero no me siento victorioso por esa retórica de salón. Me siento mal. Salgo a la calle y cruzo una avenida grande, los autos vienen rápidamente y no planean detenerse. Muevo mis brazos con todas mis fuerzas pero mis piernas no responden. No tienen huesos, parecen de tela. Cruzo y del techo del museo cae una especie de sleeping bag, el cual se revela como una almohada portátil, púrpura con un forro verde claro.

Me estoy convirtiendo lenta pero inexorablemente en un zombi.

Alguien máteme.

martes, 10 de julio de 2012

Plantarse: órbita de la Acampada Revolución 132

La Acampada Revolución 132 es la réplica de uno de los actos de protesta que obtuvieron la atención internacional el año pasado a través de los movimientos Occupy en diferentes ciudades de Estados Unidos. Está en juego no sólo la recuperación ciudadana del espacio público y su re-simbolización, su vuelta al carácter significativo dentro de la gramática del espacio urbano: están en juego también, sobre todo, nociones como "utopía", "democracia", "comunidad".

Otras experiencias de ocupación y revaloración del espacio urbano (entendido este como una práctica social y no sólo como la osificación de la memoria a través de monumentos o plazas), como el Grupo de Arte Callejero o el movimiento Iconoclasistas en Argentina han conformado modelos de organización de los que el caso mexicano puede nutrirse creativamente. Sin embargo, me gustaría puntualizar un par de semejanzas entre el amplio movimiento Occupy y YoSoy132, concretamente a respecto de la Acampada Revolución y el grupo que, mientras escribo, se encuentra afuera de las instalaciones del IFE (Instituto Federal Electoral) en la Ciudad de México. (Un resumen comentado de los movimientos de protesta más relevantes de los últimos tiempos puede leerse aquí.)

Llama la atención, por ejemplo, el que la Acampada Revolución esté situada en la explanada oriente del Monumento a la Revolución del Distrito Federal: la zona agrupa en torno a dicho monumento las sedes de distintas organizaciones sindicales, algunas tan antiguas como la de ferrocarrileros, además de comités del PRI, cuyo edificio aporta una presencia si no amenazante, al menos constante sobre la Acampada. De igual modo, en torno al monumento se encuentra el edificio sede de una enorme compañía de telemarketing, la cuál emplea jóvenes bilingües para atender la demanda de soporte técnico de proveedores de televisión por cable... en Estados Unidos.

La localización de Occupy Wall Street tenía características similares, al menos en el nivel simbólico (o en lo que más arriba llamé la "gramática del espacio urbano") con la Acampada Revolución: también los grupos que articularon expresiones de descontento social en el circuito financiero más importante del mundo en Nueva York tenían sobre sí la presencia de los poderes fácticos de la economía y los medios de comunicación. También tuvieron que mantenerse moralizados a través de una simbología que llamara a la acción, que combatiera los signos de cansancio moral y físico de toda protesta duracional, y también tuvieron que llevar a cabo in situ, sin ensayo previo, modelos de organización comunitaria.

Otra similitud es el carácter de "nodo" o centro gravitacional de protestas descentralizadas en otros espacios, en otras ciudades. Las réplicas de Occupy Wall Street, como si se tratase de las réplicas de un terremoto, atravesaron el territorio de los Estados Unidos hasta Los Ángeles, pasando por todas las ciudades económicamente poderosas entre ambas costas del país. De igual modo, YoSoy132 tiene claro que el movimiento debe descentralizarse (comenzando por la articulación de células delegacionales y luego comités en todas las ciudades de México), aunque en la práctica la capital mexicana siga siendo un referente. Una causa de esto claramente es la coyuntura postelectoral: un movimiento "espontáneo" de universitarios se conforma en torno a una situación política que aún está lejos de resolverse.

Si YoSoy132 se desacelera ahora (cosa que no pasará, al menos en el corto plazo) quedará como referente del sondeo de medios y el señalamiento del traje nuevo del emperador; sólo que el emperador, en el caso mexicano, no son los partidos políticos (desnudos y en ese sentido, desacreditados, para cualquier observador), sino el del imperio de los medios de comunicación. La modesta victoria --que no victoria menor-- que hasta el momento ha tenido YoSoy132, además de provocar una mirada diferente de la sociedad sobre sí misma, fue la de ser un referente obligado para entender el proceso electoral en México durante el 2012.

Por último, la Acampada sirve para aprovechar la energía producida en el descontento ciudadano por una situación sociopolítica a través de una nueva articulación, es decir, un nuevo pacto con la dinámica de la ciudad. Muchos recordarán los disturbios generados el año pasado en Londres, de los cuáles, en un principio, incluso los medios ingleses culparon a los videojuegos por el grado de violencia aparentemente gratuita que los jóvenes produjeron en las calles; o aún antes en París, donde las imágenes de vehículos quemados se hicieron más y más frecuentes. La respuesta sencilla sería decir que los brotes de violencia y descontento son provocados por agitadores o por jóvenes con graves problemas psicológicos. La respuesta larga y compleja, la verdadera respuesta que debe articularse a través de la participación de la sociedad en su propia conformación, sólo vendrá del análisis de la situación sociopolítica de cada caso teniendo en cuenta el contexto global en que se han generado. La respuesta vendrá cuando se atiendan los urgentes problemas de educación y empleo para la población más joven, de manera integral, y no con placebos como el de la empresa de telemarketing que mediante el modelo de outsourcing ofrece cubículos donde las mejores mentes de mi generación arreglan desperfectos técnicos de las señales de cable de otros países. Es en este punto que la acción de la Acampada Revolución cobra fuerza: su situación dentro de la gramática del espacio urbano los coloca como una partícula mediadora entre la memoria simbólica (representada por el monumento, donde esta noche dormirán, como ayer y antes de ayer, decenas de personas), y los poderes del Estado y la economía de mercado. El neoliberalismo ya no es sólo un término en boca de los críticos especializados de los sistemas económicos: entender su funcionamiento y la incidencia de las prácticas económicas de la población general en el sustento de una macroestructura económica con alcances globales, se vuelven cada vez más necesarios. Plantarse en el eje tanto referencial como simbólico donde las fuerzas del neoliberalismo se articulan es el sentido de la protesta, a mi parecer, de la Acampada Revolución. Plantarse para no olvidar que lo que necesitamos es la respuesta larga, la que el Estado en sus términos actuales no ha podido proveer. Plantarse para servir como un separador incómodo en un libro de Historia que ya nadie abre: quedarse ahí para recordarnos que hay pendientes inaplazables. Plantarse para contrastar el tiempo de la hiperaceleración de los mercados y el consumo con una vuelta a las formas más básicas de organización, el grado cero de la comunidad en el centro de la hipercomunidad alienada.

Quedan muchos otros cuestionamientos en el aire. A últimas fechas, sobre todo, la creciente percepción de que YoSoy132 está pretendiendo promoverse como el único agenciador legitimado de la protesta pública, "voceros oficiales de la indignación" y similares. Al menos desde lo que yo he podido ver, desde una órbita cercana a ellos, me parecen de lo más abiertos a recibir propuestas de organizaciones, grupos o simpatizantes casuales con causas comunes en cuanto a ejes de acción política, económica, de comunicación, de cultura e incluso del uso consciente de los recursos ambientales, elemento que enfatizo al ver que en el medio político mexicano el "Partido Verde" genera, por ejemplo, tanta basura (material y mediática) como cualquier otro partido político. Es por eso que digo que la Acampada funcionará (en un escenario optimista) como un nodo que logre poner en contacto a distintos agentes de cambio y actores de la sociedad en torno a una nueva forma de relacionarse con la vida pública. Si la Acampada (como centro visible del movimiento) y el movimiento en sí logran resolver sus problemas internos de organización y comunicación, de los cuáles son más que conscientes, están llamados a cultivar el capital político que les dio la coyuntura electoral: el de servir como un un interlocutor privilegiado entre los actores políticos y la sociedad civil; el de constituirse como un órgano de vigilancia permanente de los procesos de la administración del Estado, y de conformar un contrapeso visible --que no necesariamente unívoco-- de lo que se perfila como una virtual e imparable vuelta del partido único al poder, el PRI. Es casi seguro que el PRI vuelva, pero se encontrará con una sociedad sumamente distinta a la que existía en el 2000, cuando desalojó por primera vez en su historia el palacio de gobierno. Una sociedad consciente de sí misma, una sociedad que poco a poco va perdiendo el miedo al cambio.

domingo, 25 de marzo de 2012

Salvador Elizondo y la axiomática del sueño

"Nosotros, que pertenecemos a la historia, soñamos legendariamente. Nuestras imágenes oníricas son desciframientos automáticos de paleografías insospechadas cuyo significado se ajusta a una lógica de silogismos invertidos: nos es dada la conclusión a partir de la cual, mediante la técnica del sueño, habremos de encontrar las premisas."

["Los continentes del sueño", en Cuaderno de escritura.]