sábado, 19 de septiembre de 2009

Dos poemas de Li Bo

A nadie le es poco familiar la historia de la muerte de Li Bo (ak. Li Po, ak. Li Bai): ebrio, al borde de una laguna, se estira un poco demasiado para brindar con los reflejos del agua y se ahoga. "Bebiendo solo bajo la luna", en mi vida, llega y se va, por años a veces, y siempre regresa en una nueva forma: hoy llegó otra vez en una interpretación excelente (que traducir del chino no es otra cosa que perderse en un castillo de espejos) en el libro de François Chang, traducción de Luis Delmont con mano de Eugenio Montejo. La publica Pre-textos, y di con ella después de dar de topes por horas contra unas traducciones espantosas que hizo un señor Carlos Manzano de las versiones de Kenneth Rexroth, si bien sinólogo aficionado, con mucha más idea (y mucho más oído) que este otro señor. A pesar de que, a mi parecer, "Bebiendo solo bajo la luna" goza de una extraña reputación entre los emos y militantes de otros temperamentos saturninos, a mi me parece un poema de lo más feliz, un carpe diem sin lo conturbado del estoicismo. Y ya que estamos en esas, uno más también de Li Bo, que puede trasladarse a cualquier lengua a condición de que no se utilicen palabras.
BEBIENDO SOLO BAJO LA LUNA Rodeado de flores con un jarro de vino, bebiendo solo sin un compañero. La copa alzada convida a la luna: con la sombra ahora se cuentan tres. Pero la luna jamás ha bebido y la sombra en vano sigue a mi cuerpo. ¡Hay que atender a la luna y a la sombra: la dicha dura sólo una primavera! Canto mientras la luna baila. Bailo mientras mi sombra se divierte. Despiertos, compartimos la alegría. Ebrios, cada cual sigue su camino... Errando eternamente, sin ataduras, han de juntarse de nuevo en la Vía Láctea.
A UN AMIGO QUE INQUIERE Preguntas por qué habito en la verde montaña Responde una sonrisa del corazón tranquilo Las aguas corren, las flores caen, misterioso camino otro universo es este, no el de los hombres.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Presentación de la revista P3tról3o

La siempre activa banda Mancha invita a la presentación del primer número de la revista P3tról3o (el anterior fue el número X, ¿no?) que se llevará a cabo en el café-bar "Las hormigas", con su bonita puerta western-art decó que en lo personal siempre me ha parecido una mariposa-dragón:
Lunes 28 de septiembre del año en de-curso Casa del poeta "Ramón López Velarde" Álvaro Obregón 73 Col. Roña, que le dicen entre Córdoba y Mérida 55-33-54-56
En acto de franca rebeldía contra el hambre amenazan con regalar tortas de jamón y aguas de horchata... No sé mis 4 lectores, pero yo no encuentro buenas razones para no ir. Aquí, la bonita portada: p3trol3o.blogspot.com

jueves, 10 de septiembre de 2009

Libros de estos días

, Si esto es un hombre, Primo Levi. La palabra para el hambre del hombre libre no tiene nada que ver con un hipotético vocablo que aplicaría para nombrar el hambre de un preso en Aüschwitz. , Dientes blancos, Zadie Smith. Llegué a esta novelita por accidente, estaba demasiado barata en un puesto en la calle y parecía crimen no llevármela. No la he terminado y ya la quiero leer otra vez. , Baja traición, Eduardo Lizalde ("crestomatía" de traducciones de poesía). Tigres y rosas de varia procedencia que han alimentado la imaginación de este poeta mayor. , Animal transparente, Ferreira Gullar. Yo pensé que la música del portugués se perdería en la traducción, un poco como en alguna traducción de Pessoa que leí alguna vez; no sé en qué radique la magia de Gullar, pero conserva todo su poder, humilde e inmediato. Antología a la que sólo le falta alguna muestra de su maravillosa poesía concreta. , The artist's way, Julia Cameron. Un libro para usar, para quedar más cómodo en el pellejo de ser sí mismo. , Variaciones sobre un tema mexicano, Luis Cernuda. Una vista un poco turística y exotista, pero aún sorprendente de imágenes cotidianas de México.

viernes, 4 de septiembre de 2009

La foto de la fiesta

Para que sepas que hablo de ti, _____
tus señas particulares de mujer _____
en el ojo que te alcanza como un disparo, _____
que te vuelve un poquito más eterna desde entonces. 

La foto de no olvidar _____
(el poema está arruinado _____
como una flor mojada demasiado pronto; _____
se suicida en silencio, sin molestar a nadie). 

La flor es el animal en tu cabello, 
nervadura tropical y lo visible del vestido blanco 
y el pájaro blanco de tu sonrisa volando 
a través del instante como un sol. 

Sospechosa la joyería _____
(no, no es la que te regalé: ____
vano orgullo recordar los aretes, ____
los escarabajos inmortales bajo tu cuello _____
en un lugar que pudo ser Egipto pero no era Egipto _____
sino la casa de tu abuela; _____
con ese collar de fabulosos animales verdes _____
entrabas en la habitación _____
como una niña feliz con la ropa de su madre) 
sospechosa. No: en la foto son piedras. 

Hay también un niño en la foto, más joven que yo 
cuando subido en mis años te besaba. ¿Se va 
a quedar en la foto hasta que termine el instante? 

El color está explotando: la llama es una flor. 

Se ven bonitos, como las cosas pardas o los bordes 
recortados de los objetos, como las piedras redondas 
y de colores; se ven bonitos como sobres de azúcar de dieta, 
como las cosas que no sirven para matar. 

La tarde es el color de la tarde 
y la flor en tu cabello 
es el nombre entero de la flor. 

Pero la foto está incompleta: _____
(sospechoso el novio, ____
versión higiénica de lo que no seré: _____
un ser ajeno a toda furia) está el collar, 
está la flor, está un niño más joven que yo 
cuando te besaba, pero no están tus ojos: _____
(sospechoso) en las ruinas de tus ojos hay piedras. 

jueves, 13 de agosto de 2009

El asombro, revisited

( Escribí este pequeño texto hace varios años, y lo publiqué en la página http://espanol.agonia.net; hace poco tuve el agrado de encontrarlo republicado en www.elrincondelhaiku.org, por lo que lo subo nuevamente con algunas anotaciones previas: escribí, digo, sobre el asombro a partir de la lectura de ciertas cartas, inéditas en su momento, de Octavio Paz a esa gran interlocutora que debió ser para él Elena Garro alrededor de 1935, donde a la sazón el poeta contaría 21 años, y de las cuales algunas fueron publicadas en el periódico mexicano El Universal. El enlace donde estaban disponibles estas cartas ha expirado, por desgracia. Para los interesados en ese espacio más o menos desconocido de la vida de Paz los remito a "Las primeras voces del poeta Octavio Paz", de Anthony Stanton, publicado en la colección La Centena. Escribí, pues, como se hace muchas veces, no para responder la sugerencia de esa imaginación vívida y brillante que tuvo Paz, sino más bien para postergar en mi la sensación de desconocimiento, para vivir más intensamente la duda que es camino irracional, felicidad, cuando parte del asombro. Incluyo al final de mis notas algunos haikú que escribí por esos días, y que vienen a ser una especie de modesta praxis o respuesta, salida en falso seguramente, para lo que en esos raros años, 2006-7, me expliqué como el asombro. )
"(...) No quiero interrogar nada, no quiero saber qué significa. ¡Nos engañamos siempre! Pero quiero vivir en ese mundo apasionado donde pasan tantas cosas, donde el milagro es diario, y están juntas todas las fuerzas de la vida.” Octavio Paz
¿Cómo empezar a hablar del asombro sin el asombro que ya se guarda como potencia dentro de lo que se ignora? El asombro es una facultad del hombre, es mitad nuestra y mitad de quién. Está conformado en diferente medida por la sorpresa, el miedo, la curiosidad, la perplejidad y muy pocamente por la conciencia. Digo esto porque al ver la luna cubierta de mandarina acaso no seamos concientes de inmediato de que la luz es la fruta y no el todo inmediato que la razón fúrica destruye como su hambre de cenizas. Asombro es, creo, el principio más básico de la conciencia. Es la protoconciencia. El mundo está aquí tan cerca, y nos lo perdemos tanto por hablar con el humo de nuestro cerebro, por responderle a la nada con la boca llena de espanto. El mundo se nos revela al entrometerse en nuestra conciencia primitiva y crear ese extrañamiento, como llamaban los formalistas rusos al estado poético, o llámese también ese "desarreglo metódico de los sentidos" donde Rimbaud viviera un par de temporadas. Al permitirnos (porque el asombro pocas veces forza a nadie) entrar en un estado mental donde nuestros pensamientos están tan cerca de la cuestión de nuestro asombro, que son la cuestión misma y el asombro y todo junto, ocurre que dejamos de ser un poco el nosotros de aquí y ahora, y somos un poco más lo intemporal. Los japoneses tienen una palabrita que me gusta mucho para estos casos. Es la que se usa cuando estás al borde de un lago y miras hacia el fondo y ocurre que justo sale una tortuga, ni muy grande ni muy pequeña, pero es una tortuga donde no tendrías por qué esperarla, y ocurre la tortuga y la mente puede pensar en la cámara, en las asociaciones propias de los asuntos anfibios, ni completamente piedra ni pez propiamente, o en la dudosa llamada a alguien (¿a quién?) para que comparta la visión: pero es tarde, la tortuga regresó a dónde y no la volveremos a ver. Eso, se llama aware, y si pudieramos entender el misterio de esta palabrita en esa lengua misteriosa que es el japonés, al escucharla sabríamos que nos habla de la epifanía fugaz, momentánea, instantánea, que ya ha sido mientras pensábamos en ella. Aware es observar el eclipse de la belleza. Para mí es un poco también la impotencia de no poder preservar esa belleza, pero una impotencia gosoza, porque es algo que se da raramente, que no se busca, sino que se encuentra sin buscar. Una donación, que es como dice la Zambrano que se le da el ser al poeta. Aletheia: estrella fugaz, y las ideas alrededor de la estrella fugaz. Es una gracia, pues nos es dada sin pedirla; se parece al tiempo, a la felicidad, y sólo puede experimentarse un instante, aunque sea algo que el universo preparó por eones: extraña orquídea del presente, que se marchita con sólo pensarla. Creo que este sentimiento es motor de nuestra convivencia con el arte. Buscamos mediante obras eternizar lo que por esencia es fugaz. Pero también creo que tiene que ver con ese estado de deuda que se tiene después de la belleza. Parece como si hubieramos robado algo del mundo, con sólo verlo. Tal vez también se escriba por retribución, por saldar esa deuda con la belleza, herida que nunca cierra y que no queremos que cierre. Herida: fuente. Siete haikú Luna Pequeña luna ahogada: niña muerta que regresa la mirada. Otoño Pasa de largo el viento. El árbol seco otoñece de frío. Pesquisa rueda la bicicleta va sonámbula corre el niño tras ella Cumpleaños Duerme el fuego un instante. Se te va el alma en soplarle a las velas. Ciempiés Venenoso ciempiés: tren subterráneo, costal de zapatillas. Encuentro a Octavio Paz Besándome los pasos entras desnuda y es enorme la noche. Superstición Da un salto negro el gato de la pared al fondo del misterio.

martes, 4 de agosto de 2009

La vida y la letra, 6

, Se piensa desde la poesía o se piensa mal, pienso. Pero de repente la poesía nos piensa; entonces escribimos.

, Se escribe desde una intuición: la famosa inspiración es la percepción entera, fugaz, de la obra. El trabajo de escribir no es sino el de traducir la percepción a forma (y la forma, según Valéry, es lo único que el escritor tiene de suyo, irrenunciable). "Dar forma", sin embargo, es tan improbable como "dar muerte" como lo entiendía Blanchot: un vacío --una construcción hueca-- no es algo que pueda otorgarse. La forma del poema, la bala recorriendo el espacio entre la pistola y la sien, en estricto sentido, no existen.

, "Dar forma" no puede ser tampoco elaborar de acuerdo a un plan previo, sino seguir la huella de esa percepción inicial que desencadena todo. Escribir un poema se parece al trabajo de esos astrónomos que le siguen la pista al viejo pájaro del big bang a través de esa forma vacía, todo el hueco del universo.

, Seguramente la percepción se nutrirá del trabajo: la paciencia, la disciplina, la perseverancia, esas formas raras que adopta la esperanza para las sociedades progresistas. Pero un viejo sabio escribió que Un coup de dés jamais n'abolira le hasard...

, Lo que llamamos 'instante' es la existencia completa de la obra --el espacio de tiempo que toma la percepción en construirse y borrarse por entero. Escribir es reelaborar los destellos de ese instante; armar la torre con las ruinas.

, Una puerta se abre; al momento se cierra. El poema a escribir se constituye por la memoria del vistazo que dimos. Extraño procedimiento metonímico: reconstruir la mujer entera por el color absurdo de la toalla.

, Borges, otro viejo sabio, cuenta esta historia:

Coleridge

El fragmento lírico Kubla Khan (cincuenta y tantos versos rimados e irregulares, de prosodia exquisita) fue soñado por el poeta inglés Samuel Taylor Coleridge, en uno de los días del verano de 1797. Coleridge escribe que se había retirado a una granja en el confín de Exmoor; una indisposición lo obligó a tomar un hipnótico; el sueño lo venció momentos después de la lectura de un pasaje de Purchas, que refiere las edificaciones del palacio de Kublai Khan, el emperador cuya fama occidental labró Marco Polo. En el sueño de Coleridge, el texto casualmente leído procedió a germinar y a multiplicarse; el hombre que dormía intuyó una serie de imágenes visuales y, simplemente, de palabras que las manifestaban; al cabo de unas horas se despertó con la certidumbre de haber compuesto, o recibido, un poema de unos trescientos versos. Los recordaba con singular claridad y pudo transcribir el fragmento que perdura en sus obras. Una visita inesperada lo interrumpió y le fue imposible después recordar el resto. «Descubrí con no pequeña sorpresa y mortificación —cuenta Coleridge—, que si bien retenía de un modo vago la forma general de la visión, todo lo demás, salvo unas ocho o diez líneas sueltas, había desaparecido como las imágenes en la superficie de un río en el que se arroja una piedra, pero, ay de mí, sin la ulterior restauración de estas últimas».

domingo, 26 de julio de 2009

Cuando suficiente no es suficiente

, Suficiente amor, suficiente paz, suficiente poesía; suficiente sexo, suficiente dinero, suficiente espacio, tiempo suficiente. ¿Cuándo? En el exceso. , La suficiencia es no necesitar más de lo que se tiene; es la satisfacción exacta del deseo, balance, ¿perfección? El nivel en el que añadir o disminuir atentaría contra el todo. Todo es suficiente; más, menos, no. Pero satisfacer el deseo es también clausurar la posibilidad del deseo cumplido, volviéndolo necesidad. El deseo, cuando es real, es imposible de satisfacer. , Esta filosofería --que, como saben, pueden hallar expuesta en suficiencia y mayor belleza en Maimónides-- llega en medio del espectáculo de la insuficiencia, un espectáculo natural de la posmodernidad: las ruinas de una fiesta. , El que se queda, no ha tenido suficiente. El que se va, no es que haya tenido suficiente tampoco, ¿que no puede tener más? Tal vez. El que se va no ha tenido suficiente, como tampoco el que se queda porque la fiesta (una buena fiesta, vamos) parece ser el deseo y la consumación del deseo alimentándose a sí mismos. , La reflexión es pertinente porque necesito saber en qué momento va a callarse la música (horrible, horrible) y podré dormir un poco para levantarme temprano mañana y avanzar el trabajo. Tengo sueño y tengo una muela del juicio menos. Me cuesta trabajo, disculpen ustedes, no dar un rodeo inmenso para llegar a lo que quiero decir. Las buenas noticias son que el dolor y la sangre se mantienen dentro de lo razonable. , Volvemos al problema de la suficiencia: a pesar de que me han quitado un tercer molar, y como todos saben, es una cosa incómoda, me lo he pasado muy bien en la fiesta. He tenido suficiente. Es decir, que menos fiesta me hubiese dejado indiferente, y más, me lleva al hartazgo y a un deseo nuevo: escribir porque dormir es improbable. ¿Deseo? Condición. Condición asumida, necesidad... Alguien rapea sobre el nerd posteando en medio del mundanal ruïdo. , De alguna forma escribir ahora es un acto de escapismo y exhibicionismo. No pretendo que nadie me vea escribiendo, acaso irritarlos un poco, hacerles saber que aburren... Pero no son mis invitados, y no tengo razón para ser grosero. En otras palabras me tienen contra la pared. Mierda. , ¿Cuál es el tamaño de la suficiencia? ¿El tamaño del deseo? ¿Suficiencia es paz? ¿Suficiente es suficiente? ¿Saber dejar de desear? ¿No desear más que lo que ya se tiene? Unos salen a buscar más chela. Otros entran juntos en un cuarto para buscarse las cosquillas. Otros quedan pendientes de los mínimos cambios en el color de la pintura. Lo encontrarán cerca del amanecer, asumo. O lo seguirán buscando. , Facebook y más facebook. Pensar en lo que hace falta hacer mañana, lo que tengo que leer y entregar temprano. Terminar el último vaso de agua. Tomar analgésicos. Intentar fumar. Verse derrotado, definitivamente. Más analgésicos. Cacahuates. Leer lo que hacen los amigos (que para eso son elecciones afectivas, ¿que no?) Más facebook. Cacahuates. Mensajes. Agua. Facebook. Música muy fuerte, pero menos gente. El dolor es fuerte lo soporto porque sigo pensando en tu amor. Quiero verte, tenerte y besarte, y entregarte todo mi corazón. , Si esta fiesta no se muere pronto, habrá que matarla...

lunes, 20 de julio de 2009

Invitación

Presentación del segundo (¿segundo? Am I right?) libro del Tona, en una especie de mini festival. Cáiganle y lleven a sus amiguitos.

22 miércoles, 19hrs

Presentación del libro:

“Las flores del colibrí”

TONATIHU MERCADO AUTOR

*Laura Hernández PRESENTACIÓN

*Mariana Reyes VIDEO Y FOTOGRAFÍA

*Isblafel y Eblanuel SONIDO

*Linda Mejía y Jesús Téllez BLUES Y BOGUIE URBANO

*Edgar Khonde y Ulises Sad C POETAS INVITADOS

PALABRACAIDISTAS

**BRINDIS DE HONOR**

©VersodestierrO

©ediciones Lago

UNA PROBADITA:

http://www.youtube.com/watch?v=uzWv2P9UjyM

CASA HILVANA

Colima 378 planta alta Col. Condesa,

entre Salamanca y Cozumel

Tel: 55-14-28-44/ 55-35-55-28-40

www.myspace.com/casahilvana

Libros para ahorita

, Zuckerman encadenado, de Philip Roth. Contiene tres novelas cortas con Nathan Zuckerman, cáscara o máscara o nombre de un mismo personaje sin nombre, pero de apellido Roth. , Canicas, de Enrique Carniado. Una rara primera edición que me prestó Mónica, de 1928. Poemas de aliento largo, con esa música como anacrónica, sin embargo rara en cuanto a que no idealiza la infancia ni la vida retirada, sino que la celebra con una especie de tristeza. Me recordó algunos poemas de La pieza oscura de Lihn. , Los reinos combatientes, de Jaime García Terrés. Aliento nerudioso-deslavado, empero potente. , Razón y revolución, de Herbert Marcuse. Porque revolución o muerte. , Vocación por la sombra. La razón confesada de María Zambrano, coordinado por Greta Rivara Kamaji. Una colección rarísima de filosofía, "Estancias" editada por Édere, que no tiene desperdicio. Ensayos alrededor de la gran Zambrano. , Equinoccios, de Francisco Tario. Un clásico injustamente menor de la poesía mexicana. Me lo pasaron en pdf pero no hallo el link a rapidshare. No creo exagerar si pienso en Tario como un lugar extraño entre Deniz y Girondo.

Sobre la madurez, Gabriel Zaid y Paris Hilton

, Llevo algunos días pensando que la edad adulta empieza realmente cuando descubres una orfandad escencial, una que no tiene que ver con tener padres, sino con una distancia abismal entre el origen y el presente. Hay un atisbo de esperanza en esto, porque si estoy interpretando correctamente, me convertí en adulto hace 16 días, luego de un proceso largo y tortuoso de tres años. Si interpreto mal, sólo tengo blues o indigestión. , Porque crecer (estirarse) no puede ser todo el juego. Me rehúso a creer que el ser humano ocurre para pasar por la adolescencia solamente. Para fazer la lucha, tal vez; para fines de interés universal, muy poco probable; para ¿trascender?, lo dudo. Pero algo hay que hacer en lo que estamos. Y tal vez parte de esa madurez beata de los sabios consiste en la conciencia de la inherente intrascendencia de cualquier acción. Por eso se puede embarcar en grandes acciones cuando se es sabio, porque da lo mismo hacerlo que no hacerlo. , Se atraviesan los asuntos eufemizados bajo la inocua fórmula "modo de vida". Bueno, hacerse de un "modo de vida" me parece la cosa más cruel, inútil e idiota que ha hecho la especie contra sí misma. En efecto, vengo de leer los Clasificados. , Gabriel Zaid ha dicho que hacerse de un modo de vida, para el artista, no debería ser tan difícil, porque parte del supuesto de que ganar dinero es un modo de creatividad, un arte práctico. Por otro lado, afirma que no fue la locura de Van Gogh la que hizo la obra de Van Gogh, sino su salud; de lo contrario, todos los neuróticos del mundo serían grandes artistas. De lo que se deduce que si hacer dinero es una labor creativa, Paris Hilton es la gran artista de nuestros días. , Carrusel: las humanidades consisten en formar profesores que enseñen cómo volverse profesor de humanidades, pero se mantienen vivas porque es más divertido subirse a los caballos que ver cómo pasan desde el suelo.