Demasiado tarde. La dulzura de las penas y del amor. Que ella me sonriese a mí en la barca. Eso era lo más bello de todo. El deseo constante de morir, y el de seguir resistiendo, sólo eso es amor.
Franz Kafka, Diarios, 22 de octubre de 1913
Demasiado tarde. La dulzura de las penas y del amor. Que ella me sonriese a mí en la barca. Eso era lo más bello de todo. El deseo constante de morir, y el de seguir resistiendo, sólo eso es amor.
Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.
, Alzatti dibuja bonito. Tiene un cuaderno bellísimo de dibujos, en técnica "bic sobre papel". Ella, Rojo y yo caminamos durante horas bajo un cielo nublado. Este cielo tan frío de octubre.
Las crónicas de estos tiempos nos proporcionan algunos casos ejemplares para el repertorio del horror. Luego de ser llamado para identificar los restos de su hija --una joven chechena quien se hizo estallar con un cinturón de explosivos-- un padre declaró: 'Todo lo que quedó de mi hija fue su cabeza. Su cabello estaba enredado, como si la hubiera despeinado el viento... Fuera de la cabeza, todo lo que quedó fue un poco de hombro, y parte de un dedo con la uña. Lo puse todo junto en un paquete. Todo lo que quedó de Ajza fueron cinco o seis kilos, nada más." Es un fenómeno bien conocido que la detonación de un explosivo pegado al cuerpo pulveriza el abdomen y separa la cabeza limpiamente; también el caos en la escena de los asesinatos masivos, que hace difícil reunir cada pedazo de los cuerpos de las víctimas para contarlas e identificarlas. Dada la dificultad de la operación, los miembros de víctimas y perpetradores frecuentemente se mezclan. El cuerpo deshecho (separado por la explosión, vuelto partes) pierde su individualidad. La violencia que lo desmiembra atenta contra la dignidad ontológica que posee la figura humana y la vuelve intolerable a la vista. Más repugnante que ninguna otra parte del cuerpo, la cabeza, de los restos, el más claramente humano, en el que un rostro individual aún puede verse.
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La iconografía de la Revolución Francesa volvió familiar para la muchedumbre la exhibición de las cabezas separadas por el verdugo.A pesar de la repetición del acto, los horrores de la época presente rompen con la racionalidad mecánica tan valorada de la guillotina. Tomando a la víctima indefensa por el cabello, de pie, en el ángulo derecho de la cámara de televisión (y por tanto, de la audiencia mediática internacional), el verdugo moderno corta la cabeza con un cuchillo. Más que removerla sencillamente, el crimen es escenificado como una ofensa intencional contra la dignidad ontológica de la víctima. Evidentemente, la cuestión aquí no es tanto matar sino deshumanizar brutalmente lo que hay de cuerpo en un cuerpo, destruyendo su unidad figurativa, manchándola. En un acto que ataca a lo humano en tanto humano, los carniceros abrazan el horror con convicción. Como si la repugnancia que el horror provoca fuese más productiva que el uso estratégico del terror. O como si la violencia extrema, dirigida a la nulificación de los seres humanos más que a su asesinato, hubiera de recaer más en el horror que en el terror.
[Cavarero, Adriana. Horrorism: Naming Contemporary Violence. Columbia University Press, NY, 2009. p. 9.]
En 1955, Antonio ALATORRE tiene que ver directamente con la publicación de libros medulares en la literatura mexicana del siglo xx: Confabulario de Juan José Arreola, El llano en llamas de Juan Rulfo y El laberinto de la soledad de Octavio Paz. Morirá en octubre de 2010.]
ALATORRE nunca publicaría ficción. Su obra más conocida es 1,001 años de la lengua española, pero cuenta con una bibliografía vasta como ensayista sobre poesía moderna y de los siglos de oro, además de conferencias fundamentales como "Crítica literaria tradicional y crítica neo-académica" y "En torno al concepto de literatura 'nacional'".]
BATIS: ...después le conté a ALATORRE que él me había hecho lo mismo hacía muchos años. Y me dijo, llorando, "te chingué". Y yo le dije "sí, me chingaste."La semana anterior a la acción, BATIS ha sufrido una intervención quirúrgica abdominal. Aunado al cáncer del que salió bien librado el verano pasado, se le ve débil; no, débil no, tal vez un poco lento solamente, como tomando grandes cantidades de aire al hablar, como un tenor ejecutando el Coral de la 9a (de Beethoven, claro). BATIS sólo es tan débil como Moby Dick con gripe. Esa mañana, los puntos de la cirugía se le han reventado, pero se niega a ser llevado al hospital. Duele, pero hablará aún largamente.]
Es como si hubiera olvidado todo lo que se supone que sé; como si tuviera otra vez 15 años y estuviera por afrontar otra vez la destrucción de algo como una base cuyo resultado fui en un momento yo mismo.
...Mavi me dijo que esperaba que leyera algo como lo del espacio escultórico. No tengo idea de qué hago aquí. Estoy en un estado de subjetividad primitiva que no motivaré con ninguna sustancia. Oportunidad privilegiada para asistir a la eclosión del yo.